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Mundo Económico

  • Enrique Vera

  • Enrique Vera Estrada
  • Inflación y poder adquisitivo en México

En fechas recientes se ha dado a conocer que hay un nuevo “gasolinazo”, así como también incrementos en los precios de la energía eléctrica en nuestro país. De esa forma, y según yo veo hay mayores riesgos para la economía en cuanto a inflación se refiere. Al incremento en los precios de los energéticos se suma otro riesgo adicional: la depreciación del tipo de cambio. Por tal motivo yo veo que en miles de empresas habrá incrementos en el precio de la luz y de los combustibles que consumen muchas de éstas, y por tal motivo la inflación puede elevarse marginalmente. Por tal motivo, si había presiones para los empresarios de incrementar sus precios por la crisis cambiaria en que se vive, ahora con el incremento en el precio de los energéticos mencionados no hay duda de que la meta inflacionaria establecida por nuestro banco central, es decir, Banco de México, está en peligro. Al momento de escribir estas líneas no se sabe si Banxico elevará -todavía más- el costo del dinero, es decir, la tasa de interés. Sin embargo, en lo que resta del año es claro que la tasa de interés subirá inevitablemente, no sólo por el incremento citado de la electricidad y de la gasolina, sino también porque la Reserva Federal de los Estados Unidos con toda certeza subirá al menos 25 puntos base su tasa de interés de referencia en el mes de septiembre.

De esa forma, es claro que al “apretón” fiscal que será de más de 175 mil millones de pesos, se agregada la restricción monetaria a través de ese incremento en los réditos. Es así que el incremento en las tarifas eléctricas está golpeando a las clases más humildes. Pero, sin embargo, en forma directa, el “gasolinazo” afecta en forma inevitable a los consumidores de gasolinas, que son los que tienen automóviles, que en muchas ocasiones son de lujo. Por eso yo veo que los altos impuestos que se le cobra a tal energético (la gasolina) no son del todo injustificados. Es totalmente progresivo el hecho de que los que tienen mayores ingresos –los que tiene automóviles caros- paguen gasolinas con impuestos más caros cada vez que cargan gasolina a sus vehículos.

El Congreso de la Unión fijó desde hace tiempo una especie de “banda” según la cual se ha dejado flotar al precio de la gasolina. Sin embargo, a pesar del incremento en el precio de ésta, no se ha llegado al tope de la banda. De esta manera algunos legisladores han establecido que ya no puede subir el precio de esta gasolina, y que al dejar de cobrarse mayores impuestos a los consumidores de ésta, queda claro que no hay otra opción que restringir y “apretar” todavía más el gasto del Gobierno. Sin embargo, yo no concuerdo con tal postura, pues como se dijo, están pagando mayores impuestos los que pueden colaborar más con el erario federal. Sin embargo, si se cobrara mayores impuestos a la electricidad, entonces sí se trataría de un impuestos regresivo, pues lo están soportando, o dicho de otra manera, está recayendo más sobre las gentes más humildes. De esta manera debe de quedar claro que el alza en los energéticos y el riesgo cambiario amenaza con que se lleven a cabo alzas sucesivas en las tasa de interés en nuestro país. Para el Banxico es claro que se debe de acotar la inflación, aún cuando esto signifique reducir el crecimiento económico y el empleo. Sin embargo, yo soy de la idea de que se podría tolerar un poco más de inflación con el objetivo de hacer crecer más a la economía. En este punto me parece alarmante que muchos despachos de consultoría como GEA (Grupo de Economistas Asociados) pronostiquen que la economía mexicana no crecerá más allá del 1.8 o 1.9 por ciento anual.

Pero bueno, volviendo al tema de la gasolina, me parecer infortunada las declaraciones de algunos funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el sentido en el que se justifica en cierta manera los incrementos de tal energético, pues se dice que hay países que son altamente petroleros y que tienen precios de las gasolinas que se ofrecen a los empresarios y a los consumidores finales a precios mucho más elevados. Sin embargo, no se menciona que el poder adquisitivo es mucho mayor en tales países, y que por lo tanto se pueden “amortiguar” en forma mucho más fácil el incremento en el precio de los combustibles.

Por último, es importante mencionar -y reiterar- que la inflación se contendrá en nuestro país a partir del retiro de efectivo en la economía. Si hay más riesgo de inflación, se eleva la tasa de interés, con lo cual los bancos comerciales prestan menos dinero y con ello se le quita liquidez a la economía. De esa forma queda claro que si hay un brote inflacionario, lo que se hace es reducir el poder adquisitivo de los consumidores para hacer que las compras de bienes y servicios sean menores. Y qué decir en el ámbito fiscal, en donde se anuncia que habrá un superávit primario para el 2017. La ida es que el déficit el Gobierno Federal sea de 3 por ciento del PIB para el final del sexenio. Sin embargo, en épocas de un crecimiento económico tan raquítico, esas son una políticas verdaderamente contradictoria, ya que el Gobierno encogerá su gasto y el Banxico elevará su tasa de interés. Con tales políticas no es posible alcanzar el crecimiento y la generación de empleo que se espera.