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Mundo Económico

  • Enrique Vera

  • Enrique Vera Estrada
  • Inevitable la volatilidad del peso en México

La volatilidad cambiaria parece que no desaparecerá en lo que resta del año. En el primer trimestre de este 2016 el peso mostró cierta recuperación. Sin embargo, los rumores de que la Reserva Federal iba a tener una política monetaria más agresiva, con tasas de interés más  elevadas, hizo que nuestra moneda mostrara un cierto debilitamiento. De esta forma, la mayoría de los analistas económicos pronostican dos datos que no del todo buenos para la economía nacional: en primer lugar, que el dólar acabará en niveles de 19 pesos por cada unidad de la divisa verde. En segundo lugar, los analistas del sector privado establecen y afirman que la tasa de interés de referencia del Banco de México terminará para diciembre del presente año en un rango de 4.25 por ciento.

Hay que destacar que nuestro banco central, es decir, Banco de México, ha hecho esfuerzos importantes para defender a nuestra moneda. Primero fueron las subastas de dólares diarias que por lo general eran de 400 millones de dólares, y en segundo lugar se ha dado un incremento sustancial de la tasa de interés, la cual pasó de 3.25 a 3.75 por ciento. Es un hecho que el gobernador Carstens ha afirmado que el incremento en los réditos ha obedecido a la política monetaria que busca ante todo contener la inflación. Sin embargo, yo me pregunto ¿ por qué seguir subiendo la tasa de interés si la inflación es sumamente baja? De esta forma, hay que esperar que la tasa de referencia aumente en por lo menos 50 puntos base. Y ello a pesar de que  la economía mexicana está en cierta forma aletargada, por lo que yo afirmo que lo último que se necesita para la prosperidad es subir la tasa de interés. Sin embargo, hay que recordar que vivimos en una era de globalización, en la cual los capitales –y los dólares- se mueven en forma descontrolada de una economía a otra. Por tal razón nuestro banco central piensa que entre más elevada sea la tasa de interés, y que mientras mayor sea la brecha entre la tasa de interés mexicana con respecto a las tasas de la economía estadunidense, será mejor para nuestro país, pues con tasas de interés cada vez más altas -que no necesitan implantarse en nuestro país– entrarán más dólares y se evitará una fuga de capitales masiva. Hay que recordar que en estos momentos la tasa de referencia de la Reserva Federal se encuentra en niveles muy bajos, es decir, del orden de 0.25 por ciento. La mayoría de los economistas han declarado que la tasa de interés de nuestro vecino del norte no subirá sino hasta septiembre, y ello es debido a que las cifras de empleo, crecimiento y de inflación son muy bajas. De esta forma yo no creo–y discrepo- que la tasa de interés en nuestro país se mueva en forma importante en los próximos meses. Es un hecho que si la Reserva Federal de Estados Unidos sube su tasa, el Banxico se verá obligado a subir su tasa en forma paralela. Sin embargo, es claro el diferencial o brecha entre las tasas de interés nacionales con respecto a las americanas.

Dada la volatilidad del peso mexicano, que a veces se deprecia y en otras ocasiones gana terreno, yo propondría que se pusiera o se instalara de nueva cuenta una banda de flotación cambiaria. Y ¿qué es esa banda de flotación cambiaria? Es un espacio en el cual se dejó mover libremente al peso mexicano de acuerdo a la oferta y demanda de dólares. Es así que si el peso se deprecia más de lo deseado, el Banco de México vende dólares al por mayor para evitar que la moneda mexicana se deprecie. Por el contrario, si el peso se aprecia en forma importante–lo cual perjudica a las exportaciones-, el banco central hace lo contrario: compra dólares para hacer que nuestra moneda se regrese a los niveles originales. Dicha banda de flotación para defender al peso mexicano fue instalada hace más de 20 años, es decir, en el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Sin embargo, en tal ocasión se tuvo una moneda fuertemente sobrevaluada, lo que provocó un serio déficit en cuenta corriente, lo cual fue responsable de la devaluación de 1994. En aquella ocasión, según yo creo, si se hubiera dejado deslizar al peso mexicano y si se hubiera endurecido la política monetaria, dicho déficit externo no hubiera sido tan abultado. En el terreno fiscal no había problema, pues se habían conseguido superávits presupuestales.

De esta forma yo no entiendo cómo en un país que recibe más de 30 mil millones de dólares en inversión extranjera año tras año, se dé una depreciación de su moneda. Si se toma en cuenta que se maneja un tipo de cambio flotante o flexible, es claro que nuestra moneda se encuentra subvaluada. El tipo de cambio, según la teoría económica, se debe de calcular de acuerdo al diferencial de inflaciones de un país con su principal socio comercial. En estos momentos es claro que la inflación mexicana se encuentra a niveles parecidos con la inflación de Estados Unidos. De esta manera es claro que la depreciación y volatilidad del peso mexicano no tiene razón de ser Yo creo que el sistema de libre flotación y esa especulación que está haciendo que los capitales se dirijan a la economía de Estados Unidos explican el serio desorden monetario que se está dando. Sin embargo, por los sólidos fundamentos con que cuenta nuestra moneda, yo no creo que el desajuste cambiario sea muy elevado.