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Mundo Económico

  • Enrique Vera

  • Enrique Vera Estrada
  • Empleo, productividad, crecimiento económico

Vivimos en una era de alto desempleo a nivel mundial. En la Unión Europea supera el 10 por ciento de la población económicamente activa, y en el resto del mundo dicho fenómeno es común. La razón de que haya tantos desempleados a nivel global es el déficit de demanda agregada, debido a dos factores claramente visibles: el saneamiento de los déficits públicos y la caída de los precios de las materias primas en los países emergentes, lo cual está generando (esto último) un descenso en los niveles de consumo e inversión en muchas economías a nivel global. De hecho, muchos países emergentes han tratado de compensar la caída en el precio de exportación de sus materias primas con mayor endeudamiento. El fenómeno es claro: cada economía que deja de recibir miles de dólares en el mundo por el desplome del precio de dichas materias primas suple tal interrupción de dinero a través de la colocación de deuda en los mercados de capital.

En el caso de México, en el presente año no se crearán más de 600 mil empleos Y son empleos precarios y mal pagados. Por tanto no hay un auténtico mercado interno, pues la participación de los salarios en el PIB nacional es de tan solo 29 por ciento. De esta forma, más del 70 por ciento de la riqueza nacional se encuentra concentrada en rentistas, ahorradores y grandes empresarios, que tiene una propensión marginal al consumo muy baja. Esto significa que por cada peso extra que reciben, gastan una fracción mínima de dicho ingreso. Por su parte, la clase trabajadora tiene una propensión al consumo mucho más elevada, pues sus niveles de compra o de consumo son mucho mayores. Por esa razón en una columna anterior mencioné que si el reparto de la riqueza material fuera más equitativa en nuestra economía, los niveles de consumo serían sustancialmente más altos. Y se sabe que desde que desde hace muchos años, es el consumo del sector privado el gran motor de nuestra economía. El gasto público desde hace mucho dejo de ser el gran componente de la demanda agregada. De hecho yo creo que en estos momentos, en los cuales se dará un recorte de 132 mil millones de pesos y de 175 mil millones de pesos en 2017, es claro que las compras públicas, es decir, las compras que hace el Gobierno al sector privado no tendrán el efecto deseado en la economía. Me parece fuera de lugar la propaganda en los medios de comunicación que nos dicen que las compras que hará el Gobierno en este año estimulará a las micro y pequeñas empras. Y a pesar de que el crudo en los últimos días ha mostrado una recuperación, es un hecho innegable que el Gobierno no tiene dinero. Por tal razón yo sostengo que el gasto público en poco –o en nada- ayudará a incentivar a la economía mexicana.

En cuanto al tema de este artículo, que se refieren al empleo y la productividad, de los cuales depende en gran medida el crecimiento económico, mis reflexiones son las
siguientes:

Uno. La productividad en nuestro país no supera el 1.5 por ciento de incremento anual. Por esa razón yo sostengo que no es posible el aumento salarial que muchos políticos sostienen. De hecho, yo no creo que se pueda incrementar el salario mínimo en más de un 5 por ciento sin causar inflación. La productividad se define como el tiempo que le lleva al trabajo y al capital elaborar un servicio o una mercancía. De esta forma resulta claro que la capacitación de la mano de obra y el adelanto tecnológico son vitales para incrementar la productividad, pues entre más capaz sea el trabajador que elabora los proceso de producción con un capital más eficiente, que incorpora tecnologías de punta, es claro que el tiempo de fabricación de las mercancías será cada vez menor y con mayores salarios a la mano de obra. De hecho muchos economistas establecen que el progreso económico se define como la capacidad de producir más mercancías y servicios, que sean de mayor calidad, en el transcurso de los
años.

Dos. Es un hecho lamentable que ,los puestos de trabajo mejor pagados sean los de las empresas que destinan su producción a mercados externos . Eso es lógico en cierta manera, pues set tiene que producir con más calidad y a precios cada vez más bajos para competir en el extranjero. En este punto es importante mencionar que el tipo de cambio, que muchos piensan que va a rebasar los niveles de 19 pesos por cada unidad de la divisa verde es favorable para las empresas exportadoras. Sin embargo, en la situación actual es claro ver que las exportaciones que realiza nuestro país están estancadas, y ello a pesar de la cambiaria y a pesar de que la economía de los Estados Unidos  está mostrando un cierto
repunte.

Tres. Los bajos niveles salariales son vistos como la causa principal de la disminución del consumo en nuestra economía. Por tal razón yo sostengo que la Reforma Laboral es de suma importancia, pues hará que los índices de informalidad sean cada vez más bajos, lo cual significaría que la fuerza laboral estaría en empresas formales en donde los trabajadores mexicanos recibirían más capacitación y mayores prestaciones sociales. En nuestro país cerca del 86 por ciento de los trabajadores que se jubilan, no ahorran lo suficiente para una vejez digna.

Cuatro. A pesar de que los niveles de consumo en nuestra economía no son los óptimos por el inequitativo reparto de la riqueza y por la informalidad, es un hecho que las remesas que provienen de los Estados Unidos están incentivando tal consumo . Somos el tercer mayor exportador de capitales que se repatrían, solamente estamos detrás de China y de la India.