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Mundo Económico

  • Enrique Vera

  • Enrique Vera Estrada
  • El sector externo de la economía mexicana

La semana pasada se dio a conocer que Gran Bretaña abandonará el bloque europeo, lo cual ha provocado una inestabilidad –todavía mayor– a nivel global. Es un hecho que el Gobierno mexicano ha enfrentado una situación económica mundial muy compleja y desfavorable. Primero fue el desplome de los precios del petróleo; después fue la amenaza de incremento en las tasa de interés por parte de la Reserva Federal en los Estados Unidos; y finalmente se da esta salida de los británicos de la Unión Europea (el llamado Brexit) lo que está golpeando al peso mexicano y a nuestra Bolsa de Valores.

En este artículo nos enfocaremos a un renglón clave de nuestra economía que tiene mucha relación con lo que acabo de mencionar: la Cuenta Corriente. Es un hecho –tal y como lo explicaré masa adelante- que el sector externo de nuestra economía se está desajustando cada vez más.  En este punto es importante explicar que la Cuenta Corriente es básicamente igual a la Balanza Comercial, es decir, equivale a las exportaciones de las cuales se restan las importaciones. Por su parte la Balanza de Pagos es una simple contabilidad en donde se toman en cuenta los dólares que entran y salen del país. Si la Balanza de Pagos es superavitaria, crecen las reservas internacionales y el circulante dentro del país. Por su parte, es importante mencionar que si la Balanza de Pagos es deficitaria, se reduce el “stock” de reservas internacionales y el circulante dentro de la economía disminuye. Por tal razón, cuando se presenta este déficit, es importante inyectarle más dinero a la economía con una expansión del crédito bancario.

Pero bueno, en los siguientes 3 puntos explicaré y analizaré el problema de la Cuenta Corriente y del Sector Externo de la economía de nuestro país .

Uno. El déficit en Cuenta Corriente sigue creciendo. Al principio de este sexenio era de tan solo el 0.5 por ciento del PIB. Ahora este déficit ha crecido a niveles del 3 por ciento de nuestra renta nacional. Hay que tener cuidado con este aspecto, ya que muchas devaluaciones que se dieron en el siglo pasado fueron provocadas por ese fuerte desajuste en el Sector Externo de la economía, es decir, por el crecimiento del déficit en tal Cuenta Corriente. En la última gran devaluación, la de 1994 se dio la situación de que  el déficit en las cuentas externas era del orden del 7 por ciento, que debía de ser financiado con crecientes  superávits en la cuenta de capitales. Es decir, todos los dólares que estábamos perdiendo debían de ser compensados con entradas de capital en la forma de créditos externos y de inversión extranjera. Por esta razón se presentó en nuestra economía una vulnerabilidad extrema, ante lo cual no se contaban con las reservas internacionales que le garantizaran a los inversionistas extranjeros el reembolso de su dinero. Por tal razón se dio la fuga de capitales que obligó al Gobierno de aquel entonces a devaluar la moneda para estimular a las exportaciones y para sanear la Cuenta Corriente. Además de la devaluación, se practicó una astringencia monetaria muy fuerte que hizo que la economía mexicana entrara en un verdadero bache.

Dos. Se sabe muy bien que para corregir un déficit en el Sector Externo de la economía se puede recurrir a dos tipos de política económica: la Deflación o la Devaluación. Con la deflación se “encoge” el circulante que hay en la economía y a su vez  hay recortes al gasto público. De hecho, ninguna devaluación funciona si no se practican medidas de contracción fiscal y monetaria. Con una economía en recesión, es obvio que los ingresos serán menores y con ello la demanda de importaciones será mucho menor, lo cual ayudaría a reducir el déficit en Cuenta Corriente. Por su parte resulta obvio que con la depreciación de la moneda se estimulan las  exportaciones gracias a ello se sanea el Sector Externo de la economía.

Tres. Según yo sostengo, el crecimiento del déficit en Cuenta Corriente no tiene razón de ser en nuestra economía. El déficit en Cuenta Corriente, según lo establece la teoría económica, se da cuando hay una actividad económica intensa y un recalentamiento de la economía. Es claro que un exceso de crédito bancario, un déficit público abultado, un incremento salarial excesivo, o en su defecto una revaluación fuerte de la moneda propicia ese desequilibrio externo. En el caso de la economía mexicana actual, es claro que no se tiene tal recalentamiento o exceso de consumo o inversión, que hacen que la temperatura de la economía se incremente. Al contrario, en la economía mexicana de hoy, es evidente que hay un bajo crecimiento. Y no solo eso. También se están practicando políticas monetarias y fiscales totalmente contractivas. Después del anuncio de la salida de Gran Bretaña  de la Unión Europea, el Gobierno actual de nuestro país ha anunciado un recorte adicional por 31 mil 750 millones de pesos. Y aparte de este “tijeretazo” se espera que la tasa de interés de referencia de Banxico se incremente en forma notable en lo que resta del año. De esta forma se presentan cuatro factores que nos dicen que el déficit en Cuenta Corriente debería de estar en orden y bajo control: falta de liquidez por el alza en la tasa de interés; recortes severos al gasto público; bajos salarios; y finalmente una moneda que se está depreciando cada vez más respecto al dólar estadunidense. De esta forma, es un caso atípico el de la economía mexicana, pues resulta claro que, con tales políticas, la Cuenta Corriente debería de mostrar déficits bajos. Pero quizás lo más importante, es que debemos de esperar tasas de interés mucho más elevadas y recortes al Gasto del Gobierno. ¿Cuál es la consecuencia de todo esto? Un menor crecimiento y una menor generación de empleos.