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Mundo Económico

  • Enrique Vera

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  • México, presa de la volatilidad financiera internacional

Desde hace ya varios sexenios la política económica que practica el Gobierno mexicano obedece a los intereses de los inversionistas extranjeros. No se hace una política que obedezca a los intereses nacionales. No. Se hace una política que haga que los capitales lleguen en grandes cantidades a nuestro país. ¿Por qué nuestra economía está tan “hambrienta” de dólares que vienen del extranjero? Por las siguientes tres razones: en primer lugar, para sanear o financiar el déficit externo, lo cual es una muestra de que están saliendo cada vez dólares en nuestra economía, sobre todo por fugas de capitales y por importación de mercancías. En este caso es sorprendente ver que las cantidades enormes que se reciben por servicios, en especial por turismo, sean insuficientes para mantener en orden las entradas de y salidas de capital a nuestro país.

En segundo lugar, es vital la importación o llegada de capitales para reforzar el magro ahorro interno con que se cuenta, el cual no supera el 25 por ciento de nuestro PIB. De esa forma si se tiene en mente proyectos de infraestructura a gran escala, o si se quieren tener más recursos para atender rubros como las pensiones, servicios públicos o servicios de seguridad social, es evidente que nuestros recursos internos son insuficientes para financiar todo lo que se ha mencionado. De ahí que sea imperiosa la necesidad de traer recursos del extranjero para pagar o financiar todas las necesidades productivas que tiene el país.

En tercer lugar, es indispensable la entrada -o importación- de capitales para tratar de mantener estable la paridad cambiaria. Sin embargo, como todos sabemos, el peso mexicano está siendo castigado en forma muy importante por dos factores: la amenaza de incremento en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal estadunidense y por el citado Brexit, en la cual los británicos han decidido “divorciarse” de la Unión Europea. En este último punto es importante mencionar que el Brexit hará que las exportaciones –de las que depende tanto el Reino unido para crecer– se verán seriamente disminuías, y la libra esterlina, que ha perdido gran parte de su valor, será dejada a un lado y ya no servirá de moneda en las reservas internacionales en los principales bancos centrales del mundo.

Pero bueno, en el caso de México, es claro que tal fenómeno europeo nos ha pegado fuertemente, pues los inversionistas extranjeros se están poniendo nerviosos y deciden en estos momentos refugiarse en el dólar estadunidense, lo cual hará inevitablemente que dicha divisa se fortalezca aún más y que por lo tanto que muchas monedas a nivel mundial se vean depreciadas. Y el caso de México no es la excepción, pues como viene se sabe, una apreciación de la divisa verde implica necesariamente una depreciación del peso mexicano.

De esta forma, este envilecimiento constante del peso mexicano amenaza con convertirse en inflación. De hecho nuestro banco central ha propuesto que se vuelva a la subasta de dólares diaria, para evitar que nuestra moneda se vea aún más castigada.

Sin embargo, yo creo que ante la especulación, es claro que no servirá de nada que el Banxico subaste los 400 millones de dólares que hizo hasta hace poco. Por esta razón la situación de la Gran Bretaña hará que el peso mexicano y que nuestra Bolsa de Valores se vean fuertemente afectadas. Por tal razón yo considero que el Banco de México debería de subir su tasa de interés, con dos claros objetivos: en primer lugar, para hacer que el peso no se deprecie cada vez más; en segundo lugar, para evitar que se de una fuga de capitales a nivel masivo, que desquiciaría a la economía nacional (entre mayor sea la brecha entre las tasas domésticas internacionales y las internacionales será mejor para nuestro país).

En estos momentos, y como paliativo a la crisis económica mundial, se extendió la línea de crédito con el Fondo Monetario Internacional, a un monto superior de los 200 millones de dólares, lo cual es un “amortiguador” para nuestra economía. Por tal razón, y al momento de escribir estas líneas, no se sabe si nuestro banco central irá a subir la tasa de interés en consonancia con la situación económica mundial. Sin embargo, a mí me queda claro que o se mantiene la tasa de interés vigente o se incrementa en por lo menos en un cuarto punto porcentual. No creo que por ningún motivo la tasa de interés se vaya a reducir. De esta forma es evidente que aunque las inversiones británicas en nuestro país son muy reducidas, y que en cuanto al comercio exterior, las ventas a tal país son reducidas, y no significan más del 1 por ciento de las exportaciones mexicanas a nivel mundial.

Sin embargo, yo veo latente que los inversionistas –tal y como mencioné- ya no quieran invertir en peso mexicanos y que prefieran ahora más que nunca la divisa verde. Por eso se deben de tener tasas de interés altas, pues tanto el citado Brexit como la amenaza de incremento en la tasa de interés en los Estados Unidos pueden hacer que se dé una auténtica “hemorragia” de dólares que se fugarían de nuestro país a Estados Unidos. Y el Gobierno mexicano no sólo se contenta con que nuestro banco central –que es autónomo- suba probablemente sus tasas de interés. No. También ha recortado aún más el gasto público para este año, en una proporción de 31 mil 715 millones de pesos. La contracción fiscal y monetaria son señales que muestra nuestro país para atraer más dólares, pues se sabe que las entradas de tal divisa en estos momentos son indispensables para evitar un descalabro mayor en nuestra economía.