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Muros y murallas

  • Jorge Schiaffino

Apropósito de la tonta idea del muro en la frontera entre Estados Unidos y México, recordemos que la historia de la humanidad nos ejemplifica el uso de muro o murallas para marcar geográficamente un dominio o una defensa sobre intereses de grupos conquistadores o colonialistas, o bien para evitar ser invadidos por otros pueblos.

La mayoría de estas edificaciones, nos muestran el lado más oscuro de las ideas y los sentimientos del ser humano, debido a los excesos, matanzas, guerras, odio y racismo, apartheid, y la idea ligada a un totalitarismo absurdo que atenta contra la dignidad humana, la sana convivencia entre pueblos y culturas y contra la naturaleza del ser humano de socializar.

Desde la muralla china, que marcó la época de aislamiento de los imperios de China, el Muro o Muralla de Adriano, es una antigua construcción defensiva de la isla de Britania, levantada entre los años 122-132 por orden del emperador romano, Adriano, para defender el territorio británico sometido al sur de la muralla, de las belicosas tribus de los pictos que se extendían más al norte del muro, en lo que llegaría a ser más tarde Escocia tras la invasión de los escotos provenientes de Irlanda.

En la época de la Italia colonialista de Mussolini, se emuló el muro de Adriano para consolidar la posición geográfica y las posiciones militares principalmente en Libia y Etiopia.

El ejemplo en la división en las provincias de Sudáfrica, que tanto segregaron a las diversas tribus y marcaron hechos raciales vergonzosos, que reivindicaron al Congreso Nacional Africano y a Nelson Mandela.

El Muro de Berlín, construido tras el fin de la segunda guerra mundial y el nacimiento de la guerra fría.

El presidente Kennedy se refirió así en un discurso en la Puerta de Brandernburgo

“Todos los hombres libres, vivan donde vivan, son ciudadanos de Berlín. Y por ello, como un hombre libre, me enorgullezco de decir: ‘Ich bin ein Berliner’ (Soy un berlinés)”. Los asistentes estallaron en aplausos al oír esta entrenada frase en alemán.

En presencia de Mijail Gorbachov, Ronald Reagan, durante su visita a Alemania le increpó: “Tire ese muro, señor Gorbachov”, como una clara muestra de lo innecesario de esas barreras que tanto han perjudicado la convivencia entre los seres humanos.

Cayó el muro de Berlín, pero ahí están los 99 muros de Belfast.

Se extienden a lo largo de 20 kilómetros y miden a veces más de siete metros de alto. Están hechos de piedra y metal, con alambres de espinos y cámaras de vigilancia que les confieren un aire de campo de concentración. Sirven para segregar a protestantes y católicos.

Israel, pese a autoproclamarse como un defensor de los temas raciales, ha erigido un muro en las fronteras con Cijordania, denominado el muro de la vergüenza. La construcción del muro, incluyendo la confiscación de tierras y la destrucción de árboles, comenzó en junio de 2002 al oeste de Cisjordania. Con una longitud total de 810 km ha costado 2.100 millones de dólares. Dos millones de dólares por kilómetro, según la organización.

Increíble que este tema sea una de las principales estrategias propagandísticas de uno de los candidatos a la Presidencia de EUA, y más preocupante que aunado con su propuesta de deportaciones masivas, esté convenciendo cada día a más electores en ese país.

Sería muy sensato de Donald Trump, tomara los ejemplos de John F Kennedy, Ronald Reagan y el actual presidente, Barack Obama, quienes coinciden en que estas barreras físicas en nada contribuyen a un mejor entendimiento entre los pueblos y la convivencia entre naciones.

No omito comentar a nuestros amables lectores que la información sobre los diversos muros o murallas que se han citado en el artículo, provienen de información periodística de diversos almanaques y enciclopedias históricas.

Gracias, queridos lectores.

* Exlegislador

Jorgeschiaffinoisunzayahoo.com.mx