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Necedad mediática / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Viajaba por la libre. Nadie le ponía el alto. Violentaba las normas y ninguna autoridad lo obligaba a respetarlas. Se trataba de acciones personalistas que en nada fortalecían la democracia y menos cumplían con lo establecido por el artículo 41 constitucional. Lo bajaron a la fuerza. Insistió en subirse de nueva cuenta. Otra vez le dijeron que no había pagado el pasaje. Alguien lo aconsejó al oído: vuelve e inténtalo… está vez te quedarás arriba. Pero no. Todo indica que no.

Se entiende que esté irritado con el sistema. Debe ser terrible saber que la ley está por encima de su palabra. Y pensar que los años se le vinieron en cascada y que hasta infartos sufre, deben ponerlo al borde de la desesperación. Lleva 12 años en campaña, dice haber recorrido el país en cinco ocasiones y que no hay municipio que no conozca. Habilidoso que es, se apropió de los tiempos del Estado y los utilizó para mostrar su imagen. Nada de mensajes de cómo quiere mejorar el país. Mucho de ataques a la mafia del poder.

Lleva dos spots suspendidos y ya le anunciaron que el tercero tampoco será difundido. El pleito escala. Y tiene en la mira a quien llama Don Beltrone, a quien le concede el poder omnímodo de controlar al INE. Se lanza en contra de la autoridad electoral y se victimiza con su “me quieren callar”.

Si alguien que dice que la TV es un poder de la mafia y busca utilizarla para que el pueblo conozca, significa que se aprovecha de la mafia. ¿Es la lucha del adalid de la honestidad valiente en contra de todo el mundo?

Tengo mis dudas.