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Ni con el pétalo de una rosa…

  • Gabriela Mora

Terrible caso el de Ana Gabriela Guevara. Aunque a decir verdad admiro su constancia y valoro sus logros como deportista, no soy partidaria de su carrera política, pero eso es otra cosa…

El caso es que el pasado fin de semana la senadora fue brutalmente golpeada aparentemente por un incidente vial en la carretera Toluca-México, justo en la ubicación que a últimas fechas se caracteriza por innumerables asaltos en autobuses así como la presencia de “justicieros” que defienden a la sociedad de los criminales.

A través de los días, se ha confirmado que no se trató de un accidente y al parecer tampoco fue un atentado; la misma Ana Gabriela ha dicho que la agresión en su contra fue una muestra más de violencia de género, un regreso al salvajismo que no hemos podido abolir y que, lejos de ello, persiste a través del tiempo no solo en México sino en muchas otras partes del mundo, en ocasiones con peores consecuencias…

A decir de la senadora, los hechos ocurrieron así: “Yo venía bajando del puente que viene de Valle de Bravo, esta persona, con toda alevosía, me tumba en la moto, yo le hago la señal de que se pare porque sí hubo rayones en mi moto y pues no lo hace, hace señas soeces y después le toco el cristal para que se pare y, acto seguido, bajan dos personas de este carro; él y su hijo me empiezan a insultar; de repente aparecen las otras dos personas que yo no veía porque están a mis espaldas, me patean por la espalda en la costilla izquierda y esto me hace caer al piso; al momento que caigo en el piso golpeada a patadas por los cuatro, el hombre no paró de ofendernos, de ofenderme; tampoco paró de hacer alarde de que no le iba a pasar nada, de que “se la íbamos a pelar”; en el momento en que voy rumbo a mi moto, me doy cuenta de que mi cara está fracturada…”

Por su parte, igualmente se difundió una supuesta versión de los agresores solicitando la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos dado que, según ellos, quien inició el pleito fue la senadora por Sonora.

Lo cierto es que independientemente de quien haya iniciado el pleito, los hechos son absolutamente reprobables: Cuatro “hombres” agreden a una mujer, por muy atleta y fuerte que ella sea, es una mujer agredida por cuatro bestias de las que desafortunadamente podemos encontrar todos los días en cualquier parte del país.

Para fortuna de todos, principalmente de Ana Gabriela, existen videos que dan prueba de los hechos y que llevarán a las autoridades a conocer a los agresores de Guevara, es más, ya hay un detenido y clamamos a la Comisión Nacional de Derechos Humanos –CNDH-, para que no interceda en la defensa de los cuatro “agraviados machines” que se fueron a golpes en contra de la senadora, quien además nunca utilizó su condición política para amenazar  a sus agresores.

Lo cierto es que, hombres como ellos, brabucones y montoneros, merecen ir a la cárcel sin derecho a fianza, por la alevosía y ventaja: miles de casos similares contra niños, ancianos mujeres y hombres, quedan impunes con las peores evidencias de tortura y aun llegando al asesinato…

Sin embargo, en este caso específico, desde cualquier ángulo que se vea, se trata de una agresión de género: cuatro “hombres” golpeando brutalmente a una mujer, sin pensar, sin ningún indicio de moral, sin escrúpulos pero eso sí, que se escudan en su fuerza para dar muestra de su supuesto dominio ante las féminas…

Indudablemente en este México nuestro, el feminicidio continúa siendo uno de nuestros principales problemas de violencia. Ana Gabriela concluye:  “Yo sigo creyendo en mi México, y en ese México es en el que tenemos que trabajar…” Personalmente, también sigo creyendo en México, aunque hemos de reconocer que nos falta mucho, mucho trabajo, mucha escuela, mucha cultura, muchos valores, mucho respeto… Duele, independientemente de los golpes físicos, la situación duele y duele mucho…

gamogui@hotmail.com