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Ni quito ni pongo rey / Juego de Palabras / Gilberto D’Estrabau

  • Gilberto Destrabau

No la más cara, pero si la más cínica de las transas que perpetraba el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) contra el Estado mexicano, era repartir suculentas comisiones entre agremiados preferidos, que en realidad eran aviadurías levemente disfrazadas. Porque, naturalmente, sus sueldos los pagaba el Gobierno federal.

Como decimos no era la más cara, apenas mil millones de pesos al año, lo que en el presupuesto que maneja Nuño no alcanza ni para mandar a tocar a un ciego. Pero para algo servirá: para arreglar algunas escuelas y pagarles mejores sueldos a los maestros que sí trabajan.

Una depuración de la nómina magisterial reveló que dos mil 200 maestros comisionados por el SNTE chupaban de las ubres de la SEP. Está bien el encaje, pero tan ancho, seguramente reflexionó don Aurelio, y dispuso que a partir de hoy, sea el SNTE quien pague a los comisionados.

Explicó que tener una comisión gremial es un derecho de los trabajadores y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), “pero a partir de ahora los comisionados sindicales serán pagados por el sindicato, ya no por el Gobierno”.

Para concluir que “ese es un paso más que se da en el avance de la Reforma Educativa y de la transformación educativa que estamos haciendo”.

Ni quito ni pongo rey

Una de las frases que repetían como una mantra los gobernadores de los Estados que ahora se encuentran en proceso de concercesión –¿se usa todavía la concercesión?.. vamos dejándolo así por si acaso– era: “ ni quito ni pongo rey”.

A lo mejor no conocían la frase completa (lo que no extrañaría, porque para la mayoría de ellos la cultura es una subdirección que se obsequia a un amigo que alguna vez escribió versos inmortales como “debes lavarte los pies, una o dos veces al mes”). Si ese es el caso, por pura caridad –virtud que a todos nos obliga, como se subraya en el capítulo XIII de la primera Epístola a los Corintios (nota de erudición religiosa para congraciarme con la Mitra, y que me invite a las pachangas con el Papa)– los llevaré a los Campos de Montiel, La Mancha, en el año de 1338.

Guerrean por el trono el rey Pedro, llamado “El Cruel “, y su hermano bastardo, Enrique de Trastamara. El francés Bertrand Duguesclin entra en España a la cabeza de las mercenarias “Compañías Blancas” en apoyo de Trastamara. Llevado con engaños a la tienda del conde, el rey Pedro lucha cuerpo a cuerpo con su hermano y enemigo. El rey, más fuerte que el conde, lo derriba. Lo tiene contra el piso y se dispone a degollarlo. En ese momento entra Duguesclin, quien empuja al rey para que quede debajo del conde, y a su merced.

Es el momento en el que Duguesclin dice: “Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor”.

La estrategia de candidatos de unidad que férreamente ejerce Beltrones en el PRI –ayer anunció que el bueno en Zacatecas es Alejandro Tello y presentó a los 10 que aspiran al abanderamiento en Sinaloa– no da mucho espacio a los kingmakers, aunque lo más seguro es que quién sabe. En la acera de enfrente, las alianzas no se ponen de acuerdo y optan por independientes. Que es la antinaturalidad al cuadrado.

Buenos días. Buena suerte.

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