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“Ni tanto que queme al santo…ni tampoco que no lo alumbre” | Cultura a la mexicana | Napoleón Fillat

  • Napoleón Fillat

Pues me sentí como “ave de mal agüero”, al recordar las afirmaciones que hice con motivo de mi anterior participación de este espacio, pues de manera ilusa invoqué la determinante acción de nuestra “madre naturaleza” para remediar los atentados que podríamos calificar de “terroristas” y que a diario cometemos en su contra. Lo peor es que como muchos y para hacerme quedar mal hasta conmigo mismo, caí en la falsa creencia de que los vientos intensamente inusuales vividos durante los primeros días de marzo, iban a limpiar a conciencia la Ciudad de México para convertirla verdaderamente en la “Región más transparente” y por tanto, gozaríamos por un tiempo, aunque fuera breve, de una buena calidad de aire respirable.

Sin embargo, no fue así, pues a decir de las autoridades capitalinas, las cosas empeoraron en ese rubro, al grado de que ha sido necesario tomar medidas adicionales que afectan seriamente la, de por sí, precaria vida del ciudadano común en la capital. Al momento todavía no salgo de mi asombro, pues no recuerdo haber vivido en el centro del país, vientos tan intensos como los que nos asaltaron en toda el área metropolitana los citados días de marzo -como para despedir la estación invernal-, causando una gran cantidad de destrozos.

La citadas medidas que ya todos conocemos al detalle, en pocas palabras implican el endurecimiento del programa “Hoy no Circula” a costa del ciudadano, pues lo obliga a dejar su vehículo en casa para enfrentar el uso del, de por sí, ineficiente transporte público y por supuesto, hacerlo más inseguro en todos sentidos. Por lo que con serenidad debemos esperar otra situación caótica en la ciudad, puesto que el sistema no está preparado para recibir a la multitud de usuarios que lo requeriremos en este periodo que la autoridad llama, en forma optimista, “temporal”. ¡Como sí no tuviéramos una amplia y amarga experiencia al respecto!, ahí están el pago de la Tenencia y el mismo programa “Hoy no Circula” en su inicio, que hablan por sí mismos de su ya casi eterna permanencia.

La reacción de los “chilangos” que nos sentimos afectados no se hizo esperar, en los medios se ha dado de todo y en todos los tonos para expresar su rechazo -casi unánime- a las medidas decretadas por el Gobierno de la ciudad, desde luego, escudándose éste en que se trata de un caso de salud pública que justifica pagar cualquier precio y al igual que como lo afirmara en 1989 Manuel Camacho Solis, en esos lejanos días, el programa tenía un carácter provisional pero que sin embargo, a “nuestros ojos” llegó para quedarse entre nosotros y aún hay más…mucho más.

La situación ha llegado a tal grado, que el repudio hacia las medidas ya rivaliza con el que sentimos los mexicanos respecto del ridículo muro de Donald Trump y es que no es para menos, ya que después de pagar: alta vehicular, tenencia, placas, verificación, tarjeta de circulación, licencia de conducir, seguro del auto, etc.; sumado el buracratismo y corrupción que los rodea así como padecer el pésimo estado de las vialidades, aún así, tenemos que dejar de circular.

El punto no es solo que los habitantes de la capital repudiemos la actuación gubernamental por considerarla autoritaria -que lo es-, sino principalmente porque desde hace poco más 26 años; tiempo en que se reconoció oficialmente la existencia del problema y se impuso una estrategia de solución que incluyó diseñar y operar el programa que hoy nos ocupa; a pesar de los recursos y sacrificios de la población invertidos, los responsables no han atinado a resolver razonablemente la situación y sí, en cambio, nos recetan una mayor dosis de la medicina que a nuestro entender no ha saneado la inmundicia en que vivimos. De ahí que esté más que justificado nuestro hartazgo y el rechazo a las medidas recién anunciadas.

No obstante, el malestar social espontáneamente manifestado, sabemos que el Gobierno de la ciudad no modificará su estrategia para atacar la problemática, pues dice que su decisión está respaldada por la puntual aplicación de la “ciencia” y después de todo, sabe que:

“El que manda no se equivoca y sí se equivoca…vuelve a mandar”

napoleonef@hotmail.com

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