imagotipo

No era tan fácil gobernar EU

  • Federico Ling Sanz

  • Federico Ling Sanz Cerrada

Durante la semana que termina fuimos testigos de algo que ya todos sabíamos, pero que nadie le había dicho con todas sus letras al presidente Trump: ser el jefe del Ejecutivo de los Estados Unidos de América no es un asunto fácil. Requiere muchísimas disciplina, mucho rigor intelectual y sobretodo, una enorme comprensión del mundo y una compasión hacia él como nunca. El destino de la vida de mucha gente pende de sus manos y –aunque no se dé cuenta– sus decisiones afectan profundamente a los otros.

Pues así, como de la nada, el magnate y presidente Donald Trump declaró a los reporteros de la agencia Reuters que nunca se imaginó que el trabajo de Presidente de la República sería tan complicado. Incluso abordó un poco sobre el estilo de vida que llevaba anteriormente y se dio el lujo de decir que él no trabajaba mucho y que ahora realmente tenía que hacerlo y que no se imaginó que fuese tan complicado. No es la primera vez que lo dice. Ya había dicho algo similar hace un tiempo cuando declaró que “nunca nadie se imaginó que el sistema de salud fuese tan complicado”. Pues claro, nadie (en su cabeza). Porque todos los demás sabíamos que era absolutamente complicado.

Me recuerda al comercial político donde aparece Andrés Manuel López Obrador alegando que “perforar un pozo de petróleo en el mar” no tiene ninguna ciencia. Es como decir que ir al espacio en un cohete no tiene ninguna ciencia. ¡Vaya ignorancia! (de ambos personajes). Por frivolidades así es que las cosas en un país pueden llegar a complicarse terriblemente.

Pues bien, volviendo a lo que nos ocupa, el presidente Trump está cansado: extraña manejar su propio automóvil, no tiene libertad para ir y venir como le place y resulta que ahora se siente encapsulado y que está en la mira del escrutinio público. ¿Pues qué esperaba? Es el hombre más poderoso del mundo (y uno de los más ignorantes). Ayer me decía alguien: “no puede ser un hombre tan tonto; todo es parte de una estrategia”. Y yo pensaba que ojalá fuese cierto. Pero en el fondo, la realidad es que no lo creo. Yo creo que no tiene estrategia alguna y que todo forma parte de su profundo desconocimiento del mundo y de cómo funcionan las cosas hoy en día.

Esto es algo sumamente grave porque tiene en sus manos los códigos nucleares de su país y las tensiones están a punto de desbordarse en la Península de Corea. Pero escalar tensiones es el deporte favorito de Trump: se pelea con Corea del Norte, ahora también lo hace con Corea del Sur, se pelea con México y Canadá. ¿Qué aliados le van a quedar a Estados Unidos si Donald Trump sigue desgastando el poquísimo capital político que le queda con dichos países de los cuales depende para su estabilidad y seguridad?

Ahora bien, esto abre la puerta a un escenario todavía velado: Trump podría cansarse y renunciar. Y entonces llegaría a gobernar el vicepresidente Mike Pence (que es más radical y menos ignorante –ya no sabemos qué es peor-). En resumidas cuentas, la entrevista de Trump es reveladora hasta los huesos. Habrá que estar atentos. Y por cierto, cuando el adversario está cansado es cuando hay que redoblar el paso. Que no se nos olvide.

@fedeling