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No eres americano, hermano | Thomas L. Friedman

  • Thomas L. Friedman

Hace unas semanas estuve en Kuwait participando en un seminario del FMI para educadores árabes. Durante 30 minutos discutimos sobre el impacto de tendencias tecnológicas sobre la educación en Oriente Medio. Y después, un funcionario de educación en Egipto levantó la mano y preguntó si podía hacerme una pregunta personal: “Oí que Donald Trump dice que nosotros necesitamos cerrar mezquitas en Estados Unidos”, dijo con gran pesar. “¿Es eso lo que queremos que nuestros hijos aprendan?”.

Intenté tranquilizarlo diciéndole que Trump no sería nuestro siguiente presidente, que el compromiso de Estados Unidos con el pluralismo es profundo. Sin embargo, el encuentro fue un vigorizante recordatorio de que lo que empieza en Iowa aparece en Kuwait cinco minutos más tarde. Trump, al alienar al mundo musulmán con su llamado a una prohibición de la entrada de musulmanes a Estados Unidos, está actuando como el agente secreto del Estado Islámico. Este grupo quiere que cada musulmán en EU (y Europa) se sienta alienado. Si ocurre eso, EI no necesitará reclutar a nadie. La gente simplemente actuará por iniciativa propia. Estado Islámico (ISIS) y el extremismo islámico son problemas musulmanes que solo pueden ser resueltos por musulmanes. Aglutinar a todos los musulmanes juntos como nuestros enemigos solo dificultará ese desafío.

Pero si Trump está equivocado, ¿está en lo correcto el presidente Barack Obama? En parte. Él está en lo cierto en que la única forma en que se puede derrotar a ISIS de manera sostenible es con una coalición. Necesitamos fuerzas moderadas de musulmanes suníes para que vayan de casa en casa en contra de ISIS en Irak. Necesitamos que líderes espirituales de suníes vayan de corazón en corazón y deslegitimen el mensaje de EI en todas partes. Además, necesitamos que Irán deje en claro que apoya un acuerdo para compartir el poder en Irak entre suníes y chiíes, para que árabes suníes de tendencia moderada combatan a ISIS en vez de verlo como su escudo en contra de Irán.

En lo que Obama también ha acertado es en ese viejo dicho: “Si estás en un juego de póker y no sabes quién es el tonto, es probable que tú lo seas”. Ese es el juego en que estamos en Irak y Siria. Todos nuestros aliados para una coalición que derribe a ISIS quieren lo que nosotros queremos, pero como su segunda opción.

Los kurdos no van a morir para liberar Mosul de ISIS a fin de entregarla a un Gobierno encabezado por chiíes en Bagdad; van a querer quedarse con ella. Los turcos principalmente quieren obstruir a los kurdos. Los iraníes quieren que ISIS sea aplastado, pero temen que si suníes moderados toman control de su territorio, ellos pudieran amenazar algún día a aliados de Irán en Irak y Siria. Al Gobierno saudí le gustaría que ISIS desapareciera, pero su prioridad justo ahora es aplastar a rebeldes apoyados por Irán en Yemen. Además, con mil jóvenes saudíes habiéndose unido a ISIS como combatientes -y con Arabia Saudí a la cabeza del mundo en mensajes de Twitter a favor de ISIS, con base en un reciente estudio Brookings-, el Gobierno saudí se muestra receloso de encabezar la lucha en contra de ISIS. Los rusos simulan que combaten al grupo, también conocido como EI, pero están en Siria realmente para proteger a Bashar Assad y derrotar a sus enemigos moderados.

No es exactamente la alianza del Día-D. Es una baraja llena de comodines, ninguno de los cuales tiene como prioridad derrotar a Estado Islámico y reemplazarlo con una democracia multisectaria en Irak y Siria, lo cual es nuestro objetivo. Y con todo, temo: estos tipos de ISIS son inteligentes y malvados. Mientras más tiempo controlen territorio, mayores las probabilidades de que adquieran algo en verdad atemorizante, como una bomba sucia.

Suficientes efectivos terrestres de EU podrían aplastar con facilidad a EI, pero a la mañana siguiente -cuando intentemos poner a operar a un digno Gobierno local para reemplazar a nuestros efectivos militares- enfrentaríamos esos motivos mixtos de todos los socios de nuestra coalición. Entonces, ¿qué hacer?

Yo haré un poco más de todo: aplicar más presión a nuestros aliados suníes para que se unan a la lucha en contra de ISIS con tropas en el terreno, un llamado a los saudíes y otros suníes para que deslegitimen con fuerza a ISIS; el despliegue de más fuerzas especiales de EU y la OTAN, dejarle en claro a Irán que pudiéramos tener que posponer el acuerdo nuclear si Irán no es un socio más constructivo en Irak y Siria, así como hacer énfasis en que si bien sabemos que los yihadistas violentos son una minoría entre musulmanes, la idea de que son un grupo totalmente aparte y distinto no es cierta. La ideología de EI surge directamente de la escuela salafista más puritana y antipluralista del islam, que promueve mucha hostilidad hacia “los otros”: chiíes, judíos, hindúes, cristianos. Claramente, algunas personas se están dando permiso y tomando inspiración de este islam puritano para asesinar y sembrar destrucción. Yo no puedo reformarlo, pero un movimiento de musulmanes debe hacerlo, porque está aislando a toda su comunidad.

Existen algunas señales buenas. La radio pública nacional informó este lunes que “cuando un hombre que agitaba un cuchillo atacó a tres personas en una parada del subterráneo del este de Londres por la noche del sábado y gritó: ‘Esto es por Siria’, mientras estaba siendo esposado, una persona que pasaba por ahí gritó: ‘¡Tú no eres musulmán, bruv!’, usando jerga similar a ‘bro’. ‘Tú no eres musulmán. Tú no eres musulmán’, repitió”. El hombre que hizo la declaración no ha sido identificado aún, pero el hashtag ‘#YouAintNoMuslimBruv’ empezó a ser tendencia en todo el mundo, sin duda impulsado por musulmanes. Necesitamos más de eso.

En cuanto a Trump, bien pudiera ser alguien que hace tratos, pero no es un jugador de póker listo para los tiburones de cinco cartas de Oriente Medio. Su retórica xenofóbica e infantiles amenazas de bombardeo masivo, nada realistas, dan forma al tipo de mano simplista que se jugaría en “Go Fish”… no en este juego de altas apuestas. Más allá de caer en el juego de ISIS al denigrar la Presidencia de Estados Unidos y nuestros ideales democráticos, Trump está causando verdadero daño a la capacidad de EU para encabezar una coalición, el único vehículo que puede resolver efectivamente este problema.

/arm