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No más malas, sino pésimas noticias

  • Betty Zanolli

  • Betty Zanolli Fabila

Entre las grandes tragedias que se abaten sobre nuestra nación, una de las peores es que México hoy en día es uno de los países más endeudados en el mundo.

En días pasados la agencia Standard & Poor’s (S&P), redujo de estable a negativa la posibilidad de impago de la deuda del Gobierno mexicano, advirtiendo que podrá reducir aún más la calificación de no aminirar los pasivos del sector público federal, lo que parece inminente. A su vez, el Fondo Monetario Internacional externó paralelamente su creciente preocupación, ante el aumento del endeudamiento de nuestro país a “un nivel sin precedente”. ¡Y cómo no, si las cifras son apabullantes! Tan solo la presente administración heredó una deuda cercana a los 5 billones 891 mil millones de pesos, pero bastaron tres años y medio para que rebasara los 8 billones 850 mil millones de pesos, lo que significa que detonó un incremento del 50 por ciento de la deuda externa, frente a tan solo un 1.9 por ciento de promedio en el avance de la economía, de la cual además el 52 por ciento procede de acreedores extranjeros, lo que nos regresa atrás en la historia a los tiempos juaristas.

En 2006, por su parte, la deuda representaba el 37.75 por ciento del Producto Interno Bruto, pero en 2015 alcanzó el 54 por ciento A su vez, la deuda per cápita ha crecido en un 70 por ciento, respecto de la que teníamos en 2010, así, de cada peso que se paga por concepto de deuda al exterior, 43 centavos son erogados para pago de intereses, a tal grado que tan solo de 2013 a junio de 2016 se ha pagado ya un billón 300 mil millones de pesos.

En 2008 la deuda externa del sector público representaba el 2.7 por ciento del Producto Interno Bruto. Por efecto de la crisis mundial suscitada en dicho año, en 2009 pasó al 9.4 por ciento, pero ahora rebasa el 12 por ciento.

Paralelamente, al interior de nuestra economía, la deuda de los estados aumentó del 17.7 por ciento en 2012, con un monto de 434 mil millones de pesos, al 84 por ciento de participaciones federales, por lo que de continuar con esta tendencia de crecimiento a finales de 2018 llegará a los 700 mil 500 millones de pesos, es decir, alcanzará un incremento del 37.9 por ciento. Panorama al que debemos agregar que a partir de hoy, habrá enésimos incrementos en la gasolina magna, diésel, luz y gas.

Ante tales indicadores, no queda sino concluir que la crisis económica que enfrenta México es inédita y que los responsables de la administración no solo carecen de la capacidad para resolverla. No quieren hacerlo. Otras son sus prioridades. Y múltiples preguntas nos acometen: ¿por qué está cancelada la inversión pública? ¿Qué pasó con el impulso a los ferrocarriles? ¿Por qué el salario mínimo es la más grande y ofensiva de las falacias? ¿Por qué el empleo es cada vez más escaso? ¿Por qué es cada vez más difícil sobrevivir en México?.

Y la última: ¿De qué realidad hablará al pueblo de México el informe presidencial?.

Mientras la economía siga en picada no podrá remediarse problema social alguno, comenzando por la inseguridad y la criminalidad.

Está visto que la más grande mentira fue la bonanza prometida de las reformas estructurales, que solo sirvieron para abrir la puerta al mayor de los despojos que ha sufrido México en su historia remota y reciente, consolidando el proceso de pauperización que sufre el pueblo mexicano. En vísperas de nuestras fiestas patrias, no habrá nada que festejar ante un panorama tan lúgubre en el que solo pueden creer los que se benefician de las contradicciones reales que pulverizan a nuestra nación.

@BettyZanolli / bettyzanolli@gmail.com