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No puedes tener una “puerta trasera” únicamente para los buenos, cualquier puerta trasera puede ser atravesada por los malos / Un Cuarto Propio / Lucía Raphael

  • Lucía Raphael

En las últimas décadas hemos visto cómo se han ido endureciendo las políticas de seguridad en el planeta, dando todas las facultades a los agentes del orden público para constreñir a los ciudadanos. En los llamados países desarrollados, el terrorismo es la piedra angular, en los países en vías de desarrollo es el narcotráfico y la inseguridad generada por la pobreza. Pero en todos los casos se traduce en un sistema complejo y perverso de políticas del miedo, generando así una ciudadanía ansiosa y poco preocupada por mantener sus derechos, que prefiere renunciar a ellos a cambio de una “promesa de seguridad”.

Hoy, sabernos vigilad@s desde todo tipo de cámaras, es parte de nuestra cotidianidad. Nos han vendido que “garante de nuestra seguridad”, la intromisión de esas vigías eternas, es un precio menor a pagar considerando “las ventajas que implican”. Llevando a algunos ciudadanos incluso a exigir más cámaras, para sentirse más seguros. Sin entender que conforme estos discursos del pánico avanzan, nosotr@s vamos abriéndoles nuestras casas para que ellos tengan más control sobre nuestras vidas. Hoy podemos constatar una vez más que la historia de ciencia ficción del extraordinario Georges Orwell: “1984” sigue siendo una advertencia, de lo que una sociedad, ahora la nuestra, se puede convertir si seguimos comprando esta Propaganda del pánico (para Goebbels, el jefe de la propaganda nazi, la manera en que compramos el miedo, sería la mejor vía de control de una población). El discurso actual consiste en creerle al Estado que “violar el bien común, es un bien común”. “La invención del otro” -ese “otro”, “maquiavélico, peligroso que quiere nuestro mal”, y cuya única característica identitaria, es que “no es como nosotros”- sigue siendo argumento de peso, para una mayoría con vistas cortas y miedos amplios.

Es la misma lógica que encontramos hoy en el caso sorprendente y aterrador que esta marcando un hito muy peligroso desde la Corte Federal de Estados Unidos, el cual, a través de la jueza federal Sheri Pym, acató “la petición” del FBI y ordenó a la empresa “Apple” la generación de condiciones y tecnologías suficientemente avanzadas para violar los sistemas y códigos de seguridad, que hacen la fuerza y la credibilidad de dicha empresa. Utilizando esta vez como argumento el dramático suceso ocurrido en San Bernardino, cuando una pareja, relacionada con el Estado Islámico,asesinó a 12 personas y dejando 22 heridas de distinta gravedad. La pareja terrorista -relata un comunicado de Apple- murió posteriormente en un tiroteo con la policía. La investigación llevada por el FBI se convirtió en prioridad nacional, y desgraciadamente, antes del atentado las pareja destruyó todos sus dispositivos electrónicos para borrar sus huellas, todos menos un modelo de IPhone. Fue ante la búsqueda de información que el equipo podría proporcionar a la investigación, que la jueza giróuna orden; que el director de Apple –en todo su derecho- se negó a acatar, respondiendo que: “las medidas de cifrado que la compañía ha implementados son sus mayores armas para proteger la privacidad y seguridad de sus clientes”. La respuesta de Apple me parece que es hoy, la de la defensa clave frente a todo intento de intromisión del Estado: “No puedes tener una puerta trasera únicamente para los buenos, cualquier puerta trasera puede ser atravesada por los malos” –afirmó-. De manera diplomática, pero firme el director de la empresa Tim Cookexplicó cómo:“en manos equivocadas, un software que evite medidas de seguridad, como el que pide el gobierno de EU a Apple, tendría el potencial de desbloquear cualquier iPhone al que se tenga acceso -y aclaró que- tener acceso a todos los dispositivos no garantizaría vivir en un mundo más seguro. Los malos buscarían otras formas de cifrar sus comunicaciones para volver a estar fuera del alcance de las autoridades, mientras que el ciudadano de a pie estaría expuesto a usos fraudulentos de dicha puerta trasera”.

Entre “malos” y “buenos” en esta guerra por el control de la información y la vida de las personas, la frontera es muy delgada, y lo demuestra haciendo alusión al caso “Snowden”: “-el cual- nos reveló de qué era capaz un gobierno supuestamente democrático y desarrollado, de espiar a sus ciudadanos de manera indiscriminada”. ¿Qué podría hacer uno más autoritario? se pregunta Cook. Y yo le preguntó a usted querid@ lector/a:¿En cual de los estilos de gobierno se sitúa el nuestro? ¿Realmente quiere seguir apoyando la omnipotencia y omnipresencia de quienes tienen acceso a estos medios de control? ¿Esta usted segur@ de saber en manos de quien queda su información? Mientras tanto, le deseo a Cook y a estas empresas que salen a la defensa de la privacidad, porque en esta ocasión coinciden sus intereses con los de los “clientes-ciudadanos”, (paradojas del libre mercado) ¡No se dejen!
FUENTES: http://www.vanguardia.com.mx/articulo/applo-declara-la-guerra-al-fbi

Escritora e Investigadora IIJ–UNAM

learapha@gmail.com

@LUCIARAPHAEL11