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No solo Trump discrimina / De Cara al Sol / Andrea Cataño Michelena

  • Andrea Cataño

No hay mexicano que no se indigne cada vez que Donald Trump despotrica sus sandeces discriminatorias. Pero no hay que mirar al vecino país del norte, aquí en Kafkahuamilpa hay “Trumpitosde similares” que, envalentonados con cinco centavos de poder, abusan y dañan con premeditación, alevosía y ventaja, a personas vulnerables por motivos de raza, religión, edad y enfermedad.

Para muestra basta un botón. He recibido el expediente de mi lector Marcos Shuster Rosenberg, pidiéndome tratar su caso en mi columna. Tras revisar los documentos, me quedó clarísimo que el grupo de empresas intermediarias de seguros y reaseguros AON México, con matriz en el Reino Unido y que cotiza en el New York Stock Exchange, tiene de director en México al señor Juan Segura Warnholtz, repartiendo “trumpadas” a través de los ejecutivos de asuntos legales y recursos humanos, quienes amagan, discriminan y despiden por consigna a los empleados que caen de la gracia del mentado director.

Cuento a grandes rasgos el caso del señor Shuster porque es similar al de miles de mexicanos que por su estado emocional y físico, no tienen posibilidad de acercarse a las autoridades o a los organismos como la CONAPRED, o bien a una periodista que les sirva de voz.

A principios de 2014, a Marcos Shuster la vida le sonreía. Tenía un buen trabajo —eso creía— como director y líder de la práctica de aviación aeroespacial y marítima para varias subsidiarias de AON México. Su sobresaliente desempeño le valió, en 2013, la distinción de ser el único mexicano incorporado por Fernando Pereyra (CEO de AON Risk para Latinoamérica) como el experto en seguros de aviación para la región, aunque la empresa extranjera omitió otorgarle los beneficios laborales que daba a funcionarios de su mismo nivel.

Un buen día, a Marcos Shuster le diagnosticaron estenosis cervical y radiculopatía que había penetrado la médula espinal; para salvarle la vida, tuvieron que operarlo para fusionarle cinco vértebras cervicales. En estos casos, normalmente los empleadores se muestran solidarios y compasivos, sobre todo con un buen colaborador; sin embargo, el director de Recursos Humanos, Héctor Gómez Chaparro, no solo no se condolió de él, sino que lo amenazó, delante de testigos, con cancelar el seguro de gastos médicos, a sabiendas de que Shuster necesitaría atención médica adicional por su padecimiento,que ninguna otra compañía de seguros cubriría posteriormente.Como resultado de su enfermedad, mi lector fue despedido el 5 de marzo de 2015. ¿Para qué querían en la compañía a un adulto mayor, enfermo y para más, judío? Porque aunque al principio, Segura Warnholz trataba a Shuster con diferencia creyendo que, como él, era de ascendencia alemana; en cuanto se enteró de las raíces israelitas de su otro colaborador estrella, en radio pasillo cuentan que lo escucharon gritar, cual Trumpito pro nazi: “¡me corren a ese pinche judío!” Y así fue, Marcos Shuster fue despedido sin recibir las indemnizaciones que legalmente le correspondían.

Desde entonces, mi lector ha pasado las de Caín: sin chamba, enfermo, con otra operación de la que aún no se repone, ha acudido a las instancias de ley competentes y a la CONAPRED que, dicho sea de paso, lo ha ayudado hasta donde ha podido. Para no hacer el cuento largo, Shuster sigue sin trabajo, luchando por recibir la compensación a la que tiene derecho.

Ojalá la CONAPRED tuviera mayores atribuciones y la justicia laboral fuera expedita. Mientras eso llega (¡Uuuuuuy!), aquí el señor Segura Wharholtz le podía dar clases de discriminación avanzada al mismísimo Trump. Seguiré el caso y los mantendré informados.

andreacatano@gmail.com