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No tomo agua porque en ella hacen el amor los peces / Juego de Palabras / Gilberto D’ Estrabau

  • Gilberto Destrabau

Desde que en 1502 Ahuizotl calculó mal el aforo del acueducto de Coyoacán, y cuando este se abrió se produjo una inundación que obligó a elevar un metro a Tenochtitlán, la Ciudad de México es mártir del agua. Cuando no le sobra, como hace 514 años, le falta, como está ocurriendo en estos días, una vez más por problemas en el sistema Cutzamala ( sí, ese mismo que nos habían ofrecido que ya estaba listo y no daría ningún problema en este año de gracia).

Un servidor de ustedes ya inició su particular campaña de ahorro de agua. Como primera providencia, suspender el consumo de cualquier bebida que requiera chaser. “Chasers” como usted seguramente aprendió en la escuela o la cantina, son disolventes que acompañan a las bebidas fuertes. Se les llama así “cazadores“ porque van detrás de ellas, las persiguen, las cazan. Era para lo único que ocupábamos la hache dos O. Siempre la evité como una encuesta telefónica de Ricardo Monreal -que pretende que le ayudemos a gobernar la Cuauhtémoc sin gastar ni en una mendiga hoja de papel- desde que a muy temprana edad, afortunadamente, descubrimos que en ella hacían el amor los peces.

Además, he pavimentado el patio, y procuro siempre bañarme en casas ajenas. Ya puestos en ese camino, también pasar la noche en ellas. Hay que sacarle algún provecho a la soltería, aunque sea la definición: “un soltero es alguien que todos los días llega a trabajar desde una dirección distinta”.

(Pero, claro, no todos pueden ser solteros, aunque se defienden como gatos bocarriba. La mayoría de los hombres tienen esposa y/o esposas, además de ejércitos de hijos en cada código postal. Por eso yo le he sugerido al Consejo Nacional de Población que rescate su antiguo lema de “pocos hijos para darles mucho “y lo modifique a “ningún hijo para darle todo”).

En fin, para quienes han sido bendecido con esposa, hijos, suegra, cuñado, perros y coche, nos hemos permitido la libertad de coleccionar algunas reglas fáciles, que permitirán ahorrar agua, hasta la dependencia de la CDMX que la Comisión que la administra y cobra como si fuera escoces de 12 años sea sustituida por otro Ahuizotl que la convierta en una nueva Venecia.

-No convierta su baño en cenicero: convierta su cenicero en baño.

-Mande toda su ropa, incluyendo chones y calcetines, a la tintorería: ahí lavan en seco.

-Simplemente desempolve su coche, el parabrisas se lo transparentan en los cruceros por dos pesos. No tiene caso esmerarse mucho para que la contingencia ambiental permita sacarlo apenas tres veces a la semana. Además, ya está por comenzar la temporada de lluvias.

-Si se forma algún charco cerca de su casa, rodéelo de con mesas y sillas, póngale letrero de “Playa Urbana” y cobre derecho de piso a los vendedores de micheladas.

-Compre hielo para bañarse. Un cubito por persona, naturalmente. Limpia y refresca.

-Coloque uno o varios ladrillos dentro del tanque del WC, cuidadosamente envueltos en las facturas que puntualmente le envía cada dos meses el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex). Las facturas sin pagar, naturalmente.

Buenos días. Buena suerte.
juegodepalabras1@yahoo.com/

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