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Novedad Constitucional

  • Eduardo Andrade

Dr. Eduardo Andrade Sánchez

Ya deja de textear, muchacho, te va a dar artritis en los pulgares. ¿Qué tanto haces?

—Invitando a mis amigos a que le manden mensajes a los constituyentes de la ciudad para que tomen acciones verdaderamente importantes.

—¿Y qué te dicen?

—No tienen ni idea de lo que les hablo, ni siquiera saben que la ciudad va a tener una Constitución.

—¡Claro! A nadie le importa eso. La gente ni votó por esos señores que no sabemos quiénes son ni para qué sirven.

—Ese es el problema, que los ciudadanos no intervienen en la solución de los problemas.

—¡Ahh! No me digas que la Constitución va a resolver los que sí nos interesan, como transporte eficiente, recolección de basura, alumbrado, agua o calles decentes.

–Ese es el punto. Podemos aprovechar la oportunidad para innovar.

—¡Que innovar ni que las hilachas! Para lo que sirven las innovaciones. La autonomía de la ciudad solo la usa el Jefe de Gobierno para hacerse propaganda echándole bronca al Presidente y pidiéndole luego dinero para arreglar sus problemas locales. Eso es lo contrario de la autonomía ¿no? Quiere ser como un Estado, pero a los estados no los apoyan para renovar su transporte, por ejemplo.

—En eso puedes tener razón, pero innovaríamos si la Constitución dijera lo que ninguna ha dicho antes. Así como hicieron los constituyentes de hace cien años. Algo que le diera derechos nuevos a los habitantes: por ejemplo, que pudieran dejar de pagar los impuestos si los servicios no le satisfacen.

—¡Estás loco!. Se me hace que te andas juntando con los de la CNTE. Eso sería resistencia civil y la ley lo prohíbe.

—¡Ahí está el detalle! Que en vez de prohibirlo la Constitución lo permita. Habría que hacer las reglas que “empoderen” al ciudadano para ejercer el verdadero poder: el del dinero; porque está visto que el voto sirve para poco. Se cambia a los que gobiernan pero no la manera como gobiernan. En todo el mundo es lo mismo.

—Y ¿cómo va a ejercer el pueblo ese poder si no tiene dinero? El voto por lo menos sirve para venderlo aunque sea a cambio de una despensa. Si lo ves bien, no hay voto más útil que el que se vende, porque por lo menos recibes algo concreto a cambio y el político te tiene que cumplir por adelantado.

—¡Qué barbaridad! ¡Qué cinismo! ¿Cómo se te ocurre? Nada de eso. De lo que se trata es de que los que pagamos impuestos o derechos estuviéramos facultados legalmente para dejar de pagar. Imagínate que tienes un bache en tu calle y que usas la tecnología a favor tuyo, no como la emplea el mentado City Manager. Mandas en tiempo real una imagen a un centro de información señalando que ese bimestre no pagarás el predial, ni los subsecuentes, hasta que se arregle el pavimento. La autoridad estaría obligada a enviarte electrónicamente un recibo por el bimestre y quedarías relevado de ese pago hasta que se atienda el problema. Así podría hacerse con el pago de refrendos vehiculares o el reemplacamiento, hasta que no se renueve totalmente el parque vehicular con unidades no contaminantes… en fin.

—Todo eso suena muy loco, pero a lo mejor si el PRI propusiera algo así conseguiría que lo volvieran a voltear a ver en la capital, donde parece haber dejado de existir… pero no, se lo impediría el Gobierno federal temiendo que cundiera el mal ejemplo.

—Como quiera sería algo nuevo y factible con la tecnología actual. Se dice que “el que paga manda”¿no?, en cambio hasta ahora el que vota no manda. El día que los gobernados podamos dejar de pagar si lo que hace el Gobierno no nos satisface, ese día tendremos una verdadera democracia.

—Ándale, sigue texteando, total, soñar no cuesta nada.

eandrade@oem.com.mx