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Nuevos equilibrios y otro orden mundial

  • Mireille Roccatti

Mireille Roccatti

El planeta enfrenta una difícil situación físico-geográfica por los cambios climáticos de la persistente y continua acción depredatoria del hombre que ha devastado, bosques y selvas, agotado los recursos naturales y contaminando los reservorios de agua dulce, ríos, lagos, lagunas y el aire que respiramos.

Hoy se encuentra inmerso en la construcción de un nuevo orden mundial, con nuevos equilibrios,  con un nuevo reparto de áreas de influencia, que parece hacer realidad aquella “sibila” de que las nuevas guerras no serían militares, sino económicas y por el control del agua dulce del planeta.

Lejos ya de la caída del denominado mundo socialista en 1989, que llevó a afirmar que habíamos llegado al fin de la historia y que el capitalismo había destruido por completo la utopía socialista-comunista, la terca realidad se impone y el nuevo orden mundial construido a partir de aquella realidad -que algunos teóricos denominaron de bloques-, con base en agrupaciones económicas regionales, geográficas y económicas, ha quedado rebasado.

Las crisis cíclicas del capitalismo, lejos de agrandar su temporalidad y recurrencia, se han venido acortando y presentando modos o caracterizaciones distintas y diferentes a las predichos por Marx, respecto del modo de producción y la desmedida ampliación de la ganancias del capital por el expolio de la mano de obra trabajadora. La distribución de la producción mundial con base en la trasformación y agregación de valor a las materias naturales, así como la inequitativa asignación de roles en el mercado global de producción de bienes y servicios, ha cambiado totalmente por razones multifactoriales, como por ejemplo, la intervención no subordinada de los países árabes productores de petróleo o la vertiginosa trasformación de la economía capitalista china con un régimen socialista o la India emergiendo como nación generadora de tecnologías informáticas de vanguardia, tan solo por citar algunos casos.

El hecho incontrovertible que hoy testimoniamos es que se está construyendo un nuevo equilibrio mundial, sin que el factor preponderante sean los intereses estadunidenses, aunque sin duda su actuar es determinante, solo que con mucho, desde el punto de vista económico, no dicta la última palabra. Desde hace por lo menos un lustro, la economía china, la suplió como la locomotora que jala la economía mundial y Rusia, el “oso” que muchos se apresuraron en enterrar,  pelea con todo, la recuperación de su área de influencia geopolítica.

El mundo observa expectante el desarrollo de la batalla política-económica que está en proceso de desencadenarse por el arribo del nuevo presidente estadunidense que está dinamitando tanto los precarios equilibrios geopolíticos construidos al fin de la Segunda Guerra Mundial, así como los económicos derivados de la globalización; regresando a una política proteccionista comercial de la cual saldrán damnificados  y,  a refugiarse en su torre de marfil, aunque gruñendo con tono amenazante, a todos, inclusive a sus viejos aliados y con todos al mismo tiempo. El horizonte se percibe oscuro.
* “La pálida muerte golpea igual las cabañas de los pobres que las mansiones de los ricos”.