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Honorable Congreso de la Unión / Numerados

  • Camilo Kawage

1.- La pluralidad y la diversidad son conceptos tan amplios como el del reconocimiento a los derechos individuales quisiera abarcar. El rango de pluricultural puede, de igual forma, rayar en la intención de desarraigar o no inculcar en los menores y los jóvenes ciertos valores derivados de la experiencia de los siglos que se convierten luego en ley suprema de las naciones, justamente por haberse probado saludables a la marcha de la democracia. Desde que Locke y Montesquieu delinearon el Estado moderno, la rendición de cuentas ha sido premisa básica del funcionamiento de los poderes; así, el Ejecutivo presenta al Legislativo un informe en que hace constar el estado general que guarda la administración.

2.- El acto republicano tiene lugar en fecha puntual cada año, con motivo de la apertura del Primer Periodo Ordinario de Sesiones del Congreso, y disponía la presencia del Presidente de la República como señal del vínculo que orgánicamente entreteje los órganos del Estado –con el testimonio del Judicial que afianza la Unión- y como símbolo de unidad nacional. No se trata, en su origen, del día del Presidente, ni del besamanos que se quiso esgrimir para despojar al evento de su contenido ceremonial y solemne para convertirlo en parada de vituperio y repudio al Ejecutivo hasta prohibirle la entrada a la sede del Congreso.

3.- Aniquilada la fecha cívica en la Cámara de Diputados, previa alteración al artículo 69, el trámite de entrega del Informe ha corrido a cargo del secretario de Gobernación para cumplir el ordenamiento constitucional, y el ritual del mensaje se pasó al día siguiente con pendones, fasto y aplausos en el Palacio Nacional. Dos jornadas para desvirtuar el objeto primario de la ocasión –el inicio de sesiones del Congreso y la rendición en persona del Informe-, y su significado último –la unidad nacional a través de los depositarios de la Soberanía-.

4.- Es muy posible que en el torbellino de la modernidad los jóvenes no entiendan eso de la ceremonia, la solemnidad, ni la unidad nacional. Tal vez prefieren no ser estorbados en su gozosa distracción cibernética, ni agobiados con rituales de la antigüedad; a gran parte de ellos tampoco les importa lo que el Ejecutivo tenga que decir en su mensaje, por lo general cifrado a los actores políticos –entre quienes no se cuentan- sobre sus estrategias a seguir, guiños a interpretar, señales para el futuro casi siempre. Quizá por esa razón los expertos sociólogos de Los Pinos han decidido el gran experimento de reducir aún más el Informe del Presidente, ahora a una charla con jóvenes.

5.- La aguda sensibilidad de los publicistas habrá también previsto un repentino repunte de la popularidad del incumbente gracias a su innovador ensayo. La juventud será feliz de sentirse considerada, y renovará ilusiones de ganar docenas de medallas olímpicas en 2028; se sabrá incluida en la firma de paz con la guerrilla de Oaxaca y Chiapas en 2030, y agradecerá habérsele tenido en cuenta para la sucesión presidencial en 2036. Saben que para ver la ceremonia de un Informe Presidencial al Congreso, con la emotiva carga de civismo y honor a la Nación, cada año pueden ver el discurso de Estados Unidos; aquí, ésos son arcaicos montajes antediluvianos.

6.- Si el experimento alcanza el éxito, habrán atinado. Si no, quitan a los publicistas, pero el daño será, otra vez, a la investidura presidencial. A fuerza de tanto inventar el futuro negando el pasado, corremos el riesgo de pagar la onerosa factura que la Historia suele cargar a quienes la ignoran.

camilo@kawage.com