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A contrasentido de la libertad|Numerados

  • Camilo Kawage

1.-La retahíla de eventos que nos toca presenciar estos días, que se apilan simultáneos en todas partes –incluso en el mismo lugar- con precisión cronométrica, producen choques de asombro de los que con dificultades volvemos. Solo en Orlando tres sucesos se dieron en igual número de días, que bastarían para ocupar los titulares por semanas; el asesinato de una cantante por un individuo que viajó de lejos ex profeso; la carnicería en un bar que ha estremecido al mundo y cuyas secuelas no se asimilan aún, y la muerte de un infante arrastrado por un lagarto en un parque Disney, añaden espanto a lo inexplicable, y afligen un escenario turbulento que nos pone en serias dudas tal vez no el futuro, pero desde luego este presente ensangrentado.

2.-En ese clima, y con el odio que escupe Trump, vuelve a la discusión el comercio de las armas en Estados Unidos, como sucede cada vez que se produce una masacre a manos de un desquiciado; de nuevo los partidos condenan el libertinaje con que se adquieren rifles de guerra, del que siempre culpan al otro, cuando la cuestión es si en ese país gobierna el implacable interés de la NRA y todo lo que disfraza de ultraderecha medieval, intolerante y racista, y no la razón de las ideas y la libertad de la inteligencia. En nuestro vecindario se conjuga la intransigencia del racismo extremo, con la violencia brutal del terrorismo que apunta y destruye.

3.-Del otro lado del mar, el acribillamiento en Inglaterra de una parlamentaria favorable a la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea sacude la esencia de ésa, que es una consulta popular sobre una decisión de enormes consecuencias para la región y para el resto de las economías. Pero el tema trasciende la arena financiera y comercial, pues presenta una Europa en vías de desarticulación política, que intentaría revertir un titánico proceso de reconciliación que inició en 1945 entre los países que la integran. Así se lee el Brexit, más allá de los números.

4.-Ahí cerca, Francia, sede de la copa futbolera del continente, horrorizada por las amenazas cumplidas del terrorismo, más los ataques de los hooligans por si faltara; París inundado, en huelga y azotado por las marchas de furiosos vándalos contra la reforma laboral. Solo los casos más inmediatos de la manera en que los fanatismos religiosos han venido a suplantar a los fanatismos ideológicos con los que el mundo había acostumbrado vivir al cabo de la Segunda Guerra. Cómo vamos a explicar a nuestros hijos que este siglo suyo de la modernidad tecnológica, de los grandes adelantos de la ciencia, tiene más muertos en tiempos de no guerra, que los anteriores que fueron de conflagraciones entre naciones, de las que la humanidad sobrevivió de
milagro.

5.-Vale la pena mirar a los lados de repente, pues de otro modo nos quedamos atorados en el duelo sin catarsis del desencanto que nuestros propios accidentes nos provocan. Esos cabecillas sindicales arrestados; esos otros dementes de la violencia del narcotráfico, esos bochornosos escándalos de vejación y abuso en los caminos de nuestra tierra, no son reflejo de la manera de ser de los mexicanos. Ni lo son esos dirigentes políticos que, parapetados en su pequeña latitud alcanzan, y luego nos los presumen, acuerdos que no satisfacen a nadie y continúan diluyendo la poca confianza que nunca merecieron.

6.-Algo parece faltar en este mundo insaciable, y a esa mezcla de radicalismo promiscuo solo podemos oponer el tenaz y cuidadoso repaso de la Historia, para no tener que repetirla.
camilo@kawage.com