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Oaxaca: reino de la aviación / Cuchillito de Palo / Catalina Noriega

  • Catalina Noriega

La CNTE y su Sección 22 siguen empecinadas en rebelarse frente a la Reforma Educativa. ¡Tienen razón! Con el destape de los miles de aviadores que infestaban la nómina magisterial, habría que ponerse a trabajar y, la verdad, vivían mejor dedicados a “la fiaca”.

Perdieron enormes privilegios y, al retirarles su poderío sobre el Instituto Estatal de Educación, líderes y simples maestrillos tendrán que convocar a la “caridad pública”, o echar mano de un azadón y una pala.

Como “para Ripley” el enterarnos de que, varios excelsos presidentes municipales cobraban como si dieran clases. Se ve que la simiente profesional está enraizada en su tierra y dio miles de “vocaciones” a la noble tarea.

Destacan tres, aunque la lista es mucho más larga. Efraín Sandoval, cabeza de Gobierno de San Ildefonso Villa Alta, hasta el tercer bimestre del año se metió la friolera de 99 mil 909 pesos, sin haber puesto un pie en la escuela.

Según investigación de “Animal Político”, el 74.5 por ciento, de los 3 mil 478 pobladores, sufren pobreza extrema. Ocho de cada diez carecen de seguridad social. Seis de cada diez no tienen servicios básicos en sus viviendas.

Otro ínclito mandamás, Feliciano Bautista Martínez, de Santiago Yosondúa, cobró 54 mil 110 del águila. En su comunidad el 82.4 por ciento es pobre. Ocho de cada diez no tienen seguridad social y el 55.5 por ciento carece de servicios básicos en vivienda.

La tercera, una señorona: María de los Gosos (¡Serán “Gozos”!) Villavicencio. En plena equidad de género se embolsó 93 mil 909 pesotes. En su terruño tampoco el 55.5 por ciento tiene acceso a servicios de vivienda y ocho de cada diez no tienen seguridad social.

El destape de hasta dónde se beneficiaron estos sátrapas, indignó, no solo a quienes, para su desgracia, viven bajo su férula, sino a quienes “sufren las de Caín” –la mayoría oaxaqueña-, para que sus hijos aprendan siquiera, a leer y escribir.

Tierra de grandes autodidactas, de inteligencias lúcidas, al líder televisivo y radiofónico, Rubén Núñez, se le nota que, acorde con la tradición, tendiera a que los niños se autoeduquen. Para qué diantres ir al salón de clases si solitos pueden aprender de las primeras a las últimas letras.

Ni enseñar, ni evaluarse ni entrar por el aro. Los mentores quieren serlo de nombre –más que de título- y percibir pagos mensuales de la altura de un secretario del ramo. Cooperan con la manipulación de los habitantes de comunidades “lejos de Dios y de María Santísima” (y me refiero a la distancia física).

Comunidades aisladas del resto de la entidad, de difícil –por no decir casi imposible- acceso, con –si tienen la suerte-, alguna escuelita en la cabecera municipal, a la que para llegar, los pequeños caminan horas y horas entre la brecha, el monte, la cañada.

¿En verdad Gabino Cué ignoraba esta cantidad de perradas? ¿Se imaginó o sus subordinados le informaron del destino de los millones invertidos en “educación”? Su régimen fue de vergüenza. Se sabía que llegó al cargo gracias al voto del Magisterio “aviador”; de esos líderes corruptos, enriquecidos como premio a sus indignos servicios. De esa “carne de cañón”, a la que se obliga a marchar, a hacer paros, a pasarse el día tirados, en una tienda de campaña.

Recomponer una estructura tan viciada, tomará años. Dramático que miles de chicos y chicas pierdan la oportunidad de tener una educación -derecho humano y garantía constitucional-, por el cinismo de quienes osan calificarse de “maestros” y la negligencia oficial.

catalinanq@hotmail.com

Tuiter: @catalinanq