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Obama más allá del carisma / Sutilezas / Yolanda dela Torre V.

  • Yolanda de la Torre Valdés

Han transcurrido ya casi los ocho años de los dos periodos presidenciales para los que fue electo y reelecto Barack Obama en Estados Unidos, siendo el primer mandatario de afrodescendencia en ese país, misma que lejos de lo que algunos piensan, no le viene por herencia de las antiguas generaciones de esclavos que llegaron a las colonias británicas en el siglo XVIII, sino de una herencia directa por parte de un padre keniano y madre estadunidense.

Obama llegó a la Casa Blanca seguido de una larga lista de expectativas, entre ellas el impulsar una muy pedida pacificación reclamada por buena parte de los estadunidenses tras la guerra contra el terrorismo impulsada por la administración del predecesor, George W. Bush, con lo que éste pretendió vengar los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono, en Virginia, los golpes asestados presuntamente por la organización terrorista Al Qaeda contra los dos grandes pilares del poder de Estados Unidos, el financiero (WTC) y el militar (Pentágono).

Efectivamente, Barack Obama llegó al día de su toma de posesión como 44 presidente de Estados Unidos, el 20 de enero de 2009, entre promesas y esperanzas, una de ellas era la de cerrar la prisión de Guantánamo, ubicada en el este de Cuba, donde se les tiene recluidos a múltiples reos relacionados a la guerra contra el terrorismo, muchos de los cuales no tienen siquiera una acusación fincada, mucho menos una sentencia. Hoy en día, con todo y que Obama impulsó un acercamiento en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba que llevó a la primera visita de un inquilino de la Casa Blanca a La Habana en 88 años e incluso a un posterior concierto de los Rolling Stones en la isla, hasta el momento no ha orillado siquiera a una insinuación al respecto.

Hay que recordar que ante tanta expectativa, Barack Obama recibió (más no se hizo merecedor) el Premio Nobel de la Paz 2009, pero hoy, casi ocho años después las tropas estadunidenses continúan en Afganistán e Irak, a lo que hay que sumar que en un extraño intento por democratizar el Oriente Medio, desde Washington se impulsó la caída de dictadores como Hosni Mubarak de Egipto, Moammar Ghaddafi de Libia y Bashar Al Assad de Siria, los dos primeros efectivamente cayeron, pero sus respectivos países se ven envueltos en una severa espiral de violencia, al tiempo que el tercero se ha aferrado al poder, lo que ha derivado en una guerra civil que ha costado más de cien mil vidas, además de retomar el enfrentamiento entre Occidente (Estados Unidos) y Oriente (Rusia).

Por desgracia las cosas no quedan allí, porque independientemente de lo que puedan decirse mutuamente Barack Obama y Vladimir Putin, la desestabilización gestada ha llevado a la creación de otro grupo terrorista que hace parecer a Al Qaeda como un juego novato, se trata del Estado Islámico de Irak y Siria (Isis por sus siglas en inglés), organización que además de recrudecer la guerra civil en Siria, ha destruido patrimonio cultural de la humanidad como la ciudad de Palmira, además de perpetrar cruentos atentados como los de París, Francia de noviembre del año pasado y del aeropuerto y metro de Bruselas, Bélgica, de los días recientes.

Pero el problema no para allí, ya que gracias al crecimiento del encono, la xenofobia contra quienes tengan el más mínimo aspecto musulmán, ha crecido desproporcionadamente, al tiempo que ciudadanos regulares de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y otras naciones europeas, se han sumado a los militantes de Isis, cometiendo secuestros contra sus propios compatriotas en el Oriente Medio y asesinándolos frente al mundo entero vía internet, con el fin de presionar a Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, sin dejar claro siquiera un objetivo, simplemente queriendo hacerse prevalecer.

Hoy en día se dice que en lo que va del siglo XXI, los atentados terroristas han crecido en un 600 por ciento, mientras que los aeropuertos y los pasos fronterizos se vuelven escenificaciones del miedo a nivel global. ¿Tiene que ver algo de lo mencionado con las expectativas levantadas en su momento por Barack Obama?, es algo que vale la pena preguntarse cuando crece de forma extraña un personaje como Donald Trump en la carrera por la presidencia estadunidense que habrá de darse con las elecciones del primer martes denoviembre próximo en ese país.
* Senadora de la República

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@yoladelatorre