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Odio, el sentimiento inseparable del ser humano

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

Tenga cuidado de odiarme, o demasiado triunfo en la victoria.

No es que yo sea mi propio oficial, el odio con el odio vuelve a tomar represalias; pero perderás el estilo de conquistador, si yo, tu conquista, perecieras por tu odio. Entonces, para que mi ser nada te disminuya, si me odias, ten cuidado de odiarme. (John Donne)
Carlos Colina, en su tema “Las paradojas del odio”
el significado de odio, proviene del latín odium y significa “antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea”. Según el diccionario de “El Mundo en español”, es un “sentimiento de aversión y rechazo, muy intenso e incontrolable, hacia algo o alguien”. Entonces, el odio es doblemente perverso porque desea mal y porque, al parecer, marca una aversión incontrolable. El odio es un sentimiento que nace de una combinación de emociones que pueden ser originadas del mismo odio, violencia, poder político, social, así como por ideologías, creencias, cultura y/o religión. En la lectura de C. Colina, hace referencia a una frase: “Odiando se simplifican y focalizan negatividades. Se reducen las complejas causas de los descontentos, de los miedos, de los daños, a un único objeto cuya negación o eliminación –se cree—reducirá a polvo esos descontentos” (Thiebaut, 2007). Expertos en conducta afirman que hay quienes no aceptan que el odio acabe y lo transforman en mezquinidad. Un odio normal describen algunos psicólogos, es aquel que se desahoga por un cumulo de emociones no entendidas y que necesitan manifestarse en reclamo y enojo, terminado este proceso, se hace consciencia de ello y se trasciende. La revista Neutrina publicó que hace unos años, investigadores descubrieron, un circuito cerebral que compartía estructuras, con la agresión y el amor romántico, se trataba del odio y, aunque muchos no piensan que la biología posee todo el control sobre nuestro comportamiento violento, los análisis actuales afirman que se trata de una combinación cuyos resultados son el producto de la biología, el medio, la evolución, las experiencias y la psicología. El estudio fue realizado por el profesor Semir Zeki y John Romaya, del Laboratorio Wellcome de Neurobiología del Colegio Universitario en Londres, UCL, y analizó las áreas del cerebro que se relacionan con el sentimiento de odio. Demostraron que dicho circuito es distinto a los relacionados con el miedo, la amenaza y el peligro a pesar de que coincide en una parte con la agresión. El “circuito del odio” incluye estructuras en la corteza y subcorteza y tiene componentes que son importantes en la generación de conductas agresivas. El lema del “odio al amor sólo hay un paso, es verdad”. Biológicamente la pasión por ambos es lo mismo, la diferencia es que mientras en el amor hay superación del evento, en el odio se puede herir y elaborar venganzas, que pueden marcar de por vida la existencia misma. Lo podemos ver con personas que terminan en las cárceles, o que se esconden en el rol de ser una madre, un padre, familiar, amistad, relación de pareja, con una supuesta abnegación e inconscientemente vuelcan todo el odio a los propios jóvenes o quién se cruce, dejando un legado por generaciones de un odio sin fin. Odiar no es malo, es no darse cuenta que el odio sigue en el presente planeando el futuro.