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Ojinaga, tricentenaria perla del desierto de Chihuahua / Graciela Ortiz

  • Graciela Ortiz

El pleno del Senado de la República aprobó por unanimidad la iniciativa que presenté para que se emitiera una Moneda Conmemorativa de los 300 años de la fundación de la ciudad de Ojinaga, Chihuahua, población que para los chihuahuenses en general y particularmente para quienes habitan la región que la considera centro político, económico y social, tiene significación entrañable.

Ojinaga está situada justo en la confluencia del Río Conchos con el Río Bravo, exactamente en la frontera con Estados Unidos, y la historia de la ciudad es muy antigua, de hecho existe desde antes de que existiera siquiera el concepto “Chihuahua” en nuestra historia regional. Su existencia se remonta a la expedición de Álvaro Núñez Cabeza de Vaca, explorador español que buscando la mítica Fuente de la Juventud, navegando desde las Antillas se dirige hacia el Continente rumbo a lo que hoy es el Estado de Florida, y tras el naufragio de su barco llega a tierra firme con algunos de sus compañeros y empieza un peregrinar de miles de kilómetros buscando, ahora sabemos que por un rumbo equivocado, el camino de regreso a tierra conocida. Siguiendo el curso del Bravo desde su desembocadura en el Golfo de México, arribó a su confluencia con el Conchos, lugar por el que internó al territorio actual del estado de Chihuahua, el primer europeo en entrar a nuestro territorio.

Los relatos y escritos de Cabeza de Vaca describían un lugar propicio para habitarse por la abundancia de agua, y propiciaron exploraciones posteriores.

El 13 de julio de 1684, Juan Fernández de Mendoza toma posesión de estos terrenos en nombre del rey de España, la situación en medio del desierto y sobre todo a merced de los ataques de los apaches y comanches que recorrían una amplia región, hizo difícil la población permanente, hasta que finalmente el 2 de junio de 1715 Juan Antonio Trasviña y Retes funda la Población San Francisco de la Junta de los Ríos, y en 1865 decreto emitido por el presidente Benito Juárez, se le da su nombre actual en honor al General Manuel Ojinaga Castañeda, a quien había sido Gobernador y Comandante Militar del estado y jefe de todas las tropas que operaban en su jurisdicción.

La mayor importancia histórica de Ojinaga se ubica en el Siglo XX:

El general Salvador R. Mercado ejercía el Gobierno del estado y el mando de la División del Norte durante el régimen huertista, y después de la ocupación de Ciudad Juárez por los revolucionarios y al haber perdido sus fuerzas en la batalla de Tierra Blanca, con la moral totalmente quebrantada evacuó la ciudad de Chihuahua y se dirigió a la Ciudad de Ojinaga, considerándolo el único punto por donde podía ponerse en comunicación con su gobierno, pues Torreón se encontraba en poder de los revolucionarios, y ahítuvo lugar la batalla que logró la derrota del último Ejército federal en el estado de Chihuahua por las tropas de Francisco Villa, batalla considerada por historiadores como quizá la segunda más meritoria para el triunfo de la Revolución Mexicana, pues puso fin al último reducto del ejército Federal en el Norte de México que defendía la Presidencia de Victoriano Huerta.

Esa rica historia ha forjado y templado el carácter de sus habitantes, esforzados, trabajadores, emprendedores, reconocidos por los chihuahuenses como paisanos que fortalecen el espíritu chihuahuense desde “La Perla del Desierto”.

Por eso, la iniciativa de reconocer la historia y la aportación de Ojinaga, de sus mujeres y sus hombres, con una Moneda Conmemorativa de sus 300 años de vida. Es de justicia y era compromiso con mis paisanos.
graciela.ortiz.glez@gog.org.mx

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