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Ojo por Ojo…

  • Gabriela Mora

… Diente por diente: y en tanto la autoridad “no pueda” cumplir con responsabilidad, la sociedad mexicana ha decidido, cada vez con mayor frecuencia, hacerse justicia por propia mano…

El pasado lunes atónitos, aunque malamente menos sorprendidos, dada la recurrencia con que se presentan estas cruentas noticias, nos enteramos de la aparición de cuatro cadáveres en la autopista México-Toluca, lo cual de inicio percibimos como uno de los muchos casos en que se mal usan las carreteras para “tirar” cuerpos de personas asesinadas.

En el mismo evento aunque independiente del caso, se suscitó un enfrentamiento entre policías –que no permitían a los periodistas realizar sus labores de información-, e integrantes de los medios que solo intentaban cumplir con las tareas encomendadas por sus patrones… El caso es que entre agresiones y ofensas, los polis se vieron exhibidos y el suceso no trascendió.

Lo que si trascendió, fue que en esta ocasión la historia inicial se fue transformando: se trata de que los muertos eran presuntos asaltantes que habían sido ultimados por un pasajero que iba armado.

Luego de las declaraciones de testigos –en su momento víctimas-, los hechos se presentaron de la siguiente manera: los ladrones subieron al autobús y al intentar adjudicarse de los artículos valiosos de los pasajeros, el vengador logró someterlos disparando un arma en varias ocasiones y una vez que habían bajado del vehículo, los remató Se ha conocido igualmente que los asaltantes iban armados con navajas y una pistola falsa, el vengador pidió al chofer que arrancara la unidad y poco más adelante bajó y se esfumó.

Refiriéndonos a la reacción de la sociedad, tanto en redes sociales como en pláticas callejeras, una buena parte de las reacciones celebran la acción del justiciero aludiendo a que “México tiene cuatro delincuentes menos”; lo cierto es que el evento reitera el grado de irritación en el país por los niveles que el delito y la violencia han alcanzado, y ni qué decir de la defensa que organizaciones de derechos humanos han realizado, respecto a los victimarios incluso sobre las víctimas.

En Aguascalientes, esta misma semana, tres mujeres a sartenazos mataron a un ladrón con antecedentes penales, que se metió a robar a su casa.

Lo cierto es que, ante la inoperancia, incompetencia e incapacidad de la autoridad, diversas instancias de la sociedad han decidido tomar las riendas y enfrentar delincuentes, antes de exigir a las partes correspondientes el cumplimiento de sus deberes, tal y como lo instruye la Carta Magna ante la responsabilidad de “proteger la vida y los bienes de los gobernados”.

Cada vez es más común conocer acciones de venganza por parte de la sociedad en contra delincuentes, lo cual no es más que un reflejo del vacío de autoridad en todos los niveles, ratificando la inoperancia para aplicar la ley.

A decir verdad, si efectivamente pretendieran cumplir con sus funciones, policías y procuradurías habrían de sentirse agraviadas al observar las reacciones de sus gobernados pero, parece que no es así: no hemos visto incomodidad por parte de ninguna autoridad al observar que sea la propia gente la que ajusticie a los delincuentes y es realmente grave que la autoridad falte a sus deberes sobre procuración de justicia, pero es más grave aún, que no advierta lo que está ocurriendo en el país.

Y se ha llegado el día: el próximo martes se elegirá al nuevo Presidente de Estados Unidos: pese a que Hillary ha reducido ventaja –prácticamente hay un empate técnico entre ella y Trump-, las apuestas le dan ventaja. Qué miedo!!!
gamogui@hotmail.com