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Olimpicosas…

  • Gabriela Mora

Es un hecho que a nuestro Presidente le preocupa y mucho el ánimo de la sociedad mexicana, lo ha manifestado en varias ocasiones y cada vez con mayor frecuencia en afán de convencernos: “México está muy bien, está avanzando, pese al mal ánimo social”… Es más, se atreve a decir que “México es un país para presumir”… En verdad,  actualmente nada nos gustaría más a miles, a millones de mexicanos, que estar en ese país al que se refiere “Enrique en el País de las Maravillas”.

Sin embargo, hemos de ser objetivos: los mexicanos sufren, sufrimos una de las peores crisis a la que desde hace décadas nos hallamos enfrentado, no solo en el ámbito económico, en todos los ámbitos de nuestra vida… baste ver la situación de los maestros, el crimen y la delincuencia organizada, la corrupción, los avatares políticos… Y por supuesto que ello se refleja igualmente en los resultados obtenidos durante estos Juegos Olímpicos de Río 2016.

Haciendo un poco de historia, concluimos que, pese a lo cercano de los tiempos en que se suscitó el movimiento del 68 en México, y siendo nuestro país sede de la Olimpiada en ese mismo año, ha sido en ellos cuando más medallas alcanzaron los atletas mexicanos -por supuesto que contando con su calidad de anfitriones-, pero es indiscutible que la euforia de los éxitos alcanzados por los deportistas –nueve medallas en total-, mucho influyó en el ánimo de la sociedad mexicana.

Posteriormente, fue en el año 2012, en Londres, en donde deportistas mexicanos subieron al podio en siete ocasiones -una por un oro, tres de plata y tres de bronce-. En Los Ángeles 84 y Sydney 2000, los mexicanos regresaron con seis medallas en total, destacando a lo largo de los años las disciplinas de clavados, boxeo y atletismo, sin olvidar por supuesto la histórica medalla de oro en futbol de hace cuatro años.

Evidentemente, los resultados deseados tanto por parte de los competidores como por la sociedad mexicana, distan mucho de ser los resultados que esperábamos; sin menospreciar el gran esfuerzo realizado por la mayoría de nuestros compatriotas e igualmente reconociendo la inmensas historias de sacrificio personal y familiares realizados por varios de ellos para lograr la preparación física y alcanzar las marcas que les han permitido llegar a los Juegos Olímpicos, el país padece de una situación precaria también en el ámbito deportivo: muchos de nuestros atletas desde la infancia enfrentan carencias de todo tipo y con el apoyo de sus familias sortean innumerables desplantes y vicisitudes –aun por parte de las autoridades deportivas-, en afán de cumplir sus sueños y llegar a representar al país no digamos en una justa olímpica, en alguna competencia que los impulse a perseverar hacia sus metas.

Hoy, nuestros deportistas han sufrido innumerables críticas y denostaciones, en muchos casos –quizá en la mayoría-, ofensivas, injustas y hasta abusivas, lo cual nos lleva a reconocer una de las facetas más burdas e injustas del pueblo mexicano que lejos de valorar el esfuerzo y las causas, saca a la luz del mundo sus complejos, idiosincrasia y negatividad.

Por supuesto que los efectos del resultado de un país en eventos como el que está ya por concluir, tienen repercusiones en el ánimo de una Nación, claro que ello tiene que ver con la falta de optimismo de los mexicanos a la que alude el Presidente, es por ello que sorprende estar conscientes de que “Enrique en el país de las Maravillas” y su equipo, conociendo lo que es un triunfo electoral, no hayan hecho nada a la fecha para impulsar triunfadores porque las historias de éxito de México -en los Juegos Olímpicos y en muchos otros eventos-, son contadas y con un poco de honestidad, hemos de reconocer que en la mayoría de los casos son historias de héroes individuales que en el mejor de los casos, con el apoyo de su familia, logran escalar objetivos y alcanzar sus metas.

Así las cosas, independientemente las causas por las que en estos Juegos Olímpicos no se alcanzaron los resultados esperados –cuando menos las ocho medallas prometidas por el Titular de la Conade, Alfredo Castillo en Julio-, urge revisar los fundamentos de la sociedad que deseamos, no solo para formar deportistas destacados en los Juegos Olímpicos, sino para impulsar ciudadanos capaces de reconstruir el país, destacados y dispuestos a enfrentar retos y obstáculos, generosos y orgullosos de ser mexicanos.

Ya del desempeño de las autoridades y federaciones deportivas mejor ni hablamos, pero sí: Tener un país exitoso en eventos como éstos tiene efectos, muchos efectos y muy positivos…
gamogui@hotmail.com