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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Una vez más, la Federación Mundial de Taekwondo tendrá que revisar los cambios de reglamento técnico, ante la ola de amonestaciones justificadas que han modificado el rumbo de los resultados de los combates al devolver toda la autoridad al juez central en acciones que han generado muchas polémicas y un ambiente poco favorable entre los equipos participantes.

Mencionamos dos casos relacionados con mexicanos en contra de rivales coreanos, el protagonizado por Briseida Acosta, las amonestaciones hicieron que cambiara la historia del combate y tener que venir de atrás para igualar la pizarra la desgastó física y emocionalmente. Logró, sin embargo, igualar la pizarra: conectó a la rival con dos puntos e inmediatamente después de esa acción, la juez le aplicó un punto en contra. ¿Cómo, por qué uno se pregunta? La sinaloense se quedó en el camino por circunstancias que no pudo controlar.

Otro caso, el más grave de todos fue la eliminación de Victoria Heredia, quién perdió al acumular diez amonestaciones en contra de otra coreana. La mexicana tenía los argumentos para pelear en igualdad de circunstancias; de hecho, lució mejor que la adversaria y ni el propio Abel Mendoza, quien hace comentarios de los mexicanos en el Mundial en una transmisión a través de Facebook atinaba a explicar qué había pasado con la lluvia de supuestas faltas.

Isaac Torre, integrante de la selección nacional y pareja de Victoria Heredia, horas más tarde preguntó: “¿Con ese jueceo quieren que el taekwondo sea espectacular, dándoles todo el poder a los jueces, pausando la pelea cada diez segundos para amonestar a un competidor? Todo el criterio recae en el juez central y en lo que va de este Mundial ha visto a demasiados atletas perder por amonestaciones”.

No entiende cual es el criterio para consideran lo que es un “agarre”, porque muchos combates amonestan por razones inexplicables, “ya sólo falta que amonesten por respirar de más”. Y no está equivocado en su apreciación, más allá de la relación sentimental, coincido con su punto de vista.

Ante la impotencia, reflejo de las malas decisiones arbitrales, añadió el chiapaneco que entiende que es una tarea y un trabajo difícil. No es fácil ser juez, pero requieren capacitación para tener “un criterio acertado e imparcial, por decir casi perfecto, ya que si algunos jueces han sido atletas en el pasado, saben lo frustrante que es para los competidores perder por factores externos (errores arbitrales) tengan en cuenta que sus fallos o aciertos repercuten en los resultados”.

Y concluyó que sólo espera que la Federación observe y analice todo lo que pasa, para dar soluciones y modificar ese aspecto del reglamento, el cual hasta el momento ha sido un grave error. Ante esta situación, el ejemplo de cómo evitar las amonestaciones lo dio Carlos Navarro, gracias a su manejo del área, continuidad en las acciones y casi, un ballet, en el manejo de las puntas.