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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Ayer, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, ratificó a Alfredo Castillo al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, luego de una reunión privada con los deportistas que participaron en los Juegos Olímpicos de Río 2016.

En un conclave, deportistas apoyaron la continuidad del titular del deporte nacional, no obstante las faltas cometidas durante su estancia en Río de Janeiro, soslayadas a través de una disculpa pública.

Las cinco medallas que se ganaron, las que se quedaron en el camino, otros relacionados con atletas que no cumplieron las expectativas y uno más que llegaron lesionados a Río de Janeiro fueron parte de un crisol que derivó en la crisis del deporte olímpico.

Río de Janeiro exhibió las carencias de un deporte nacional fracturado, sin estructura, ni rumbo, a diferencia de otros países que han empleado sus recursos, su inventiva y capacidades para desarrollar el deporte de alto rendimiento.

Habría que asomarse un poquito a lo que hace Japón para darse cuenta de lo que podremos ver en el 2020. Desde Río, ya cuentan con la base deportiva que compartirá los reconocimientos a Estados Unidos, Rusia y China.

En este sexenio en particular, jamás se habló de la corresponsabilidad de Jesús Mena al frente de la Conade, durante los primeros tres años y el año de gestión de Alfredo Castillo, quien llegó de un área completamente ajena al deporte, pero que se ha rodeado de asesores que fueron directores de este organismo.

Cada director de la Conade llega y mueve el avispero federativo, pero desde que fue creado este organismo, el mismo esquema continúa, con mayor o menor presupuesto, pero en ninguno de los casos se ha creado un verdadero sistema que genere deportistas de alto rendimiento.

Tres de las cinco medallas obtenidas en Río 2016 corresponden a las federaciones de atletismo, boxeo y pentatlón moderno, antagónicas de la Conade. En este sexenio se creó un esquema de deportes prioritarios, de los cuales en la última jornada con Germán Sánchez y María Espinoza salvaron el proyecto.

Hay que recordar que en la Copa del Mundo de pentatlón moderno, en Egipto, estuvieron a punto de no competir por falta de pago de inscripción por falta de recursos; en el boxeo, el boteo en los “peseros” previo al Campeonato del Mundo, fue significativo y en caminata, Guadalupe González y su entrenador, se revelaron a las disposiciones del presidente de la FMAA, Antonio Lozano.

Tenemos instalaciones deportivas envidiables pero carecen de deportistas y entrenadores que formen deportistas profesionales, tampoco un programa de competencias nacionales de alto nivel y mucho menos ligas que hagan a las federaciones autosustentables.
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