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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Recordamos el diálogo que sostuvo el presidente Carlos Salinas de Gortari y el marchista Carlos Mercenario, el día que ganó la solitaria medalla de plata, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, uno de los fracasos más sonados del deporte mexicano, a partir de que se dio a conocer el pronóstico de la Conade.

En ese tiempo, el presidente de la República, en pleno ingreso al primer mundo con la firma del Tratado de Libre Comercio y su afición por el deporte -formó parte de la selección ecuestre previo a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980-, esperó con ansia poder hacer gala de un deporte inmerso en su discurso. Esta es la segunda parte.

En Barcelona estuvo presente su hermano Raúl Salinas de Gortari, testigo de la transformación de un equipo frustrado por las circunstancias. Los resultados no llegaron y las medallas quedaron en el tintero, las palabras de los deportistas y dirigentes no han cambiado en un cuarto de siglo.

Esta es la segunda parte, del enlace vía telefónica entre Salinas de Gortari y Mercenario, el héroe solitario que cuatro años más tarde no podría calificar a los Juegos de Atlanta 96 al derrochar la fortuna del talento que tenía.

-Usted debe sentirse contento de haber alcanzado esta meta y de saber que hay muchos jóvenes que quieren ser como usted, entrenarse bien, dedicarse al deporte, alejarse de aquello que no les hace bien y poner siempre el esfuerzo adicional que se requiere.

Salinas de Gortari hace un comentario mientras la imagen de la televisión repite las escenas de la competencia: “Mire esa toma, que bonita, en ese momento, donde se ve el esfuerzo que usted le va poniendo, las ganas que tiene de llegar para alcanzar una medalla”.

Todo lo que dijo sobre Mercenario, a la postre fue su tumba deportiva y política también cuando trabajó para Enrique Peña Nieto en el Estado de México. Le responde Mercenario, en su momento de gloria.

-Si señor presidente, estamos muy satisfechos todos, todo mi equipo, no únicamente un servidor, sino todos los que formamos parte del equipo mexicano, toda la delegación está contenta y repito muy agradecidos por todo el apoyo y yo creo que México se merece un triunfo, porque la gente como usted decía nos apoya muchísimo y nuestro México siempre ha estado al pendiente de deporte y yo creo que debemos de seguirle dando triunfos.

-Oiga Carlos, ¿ya pudo descansar?

-Sí, gracias, señor, sí…

-¿Cómo sintió el calor, porque muchos hablaron de la humedad, otros hablaron de los jueces, pero usted no habló de nadie y usted llegó a la meta y sacó una medalla?

-Bueno, si fueron condiciones difíciles para nuestra prueba, hay mucha humedad y mucho calor, pero hay que reconocer que las condiciones difíciles son para todos y había que intentar aguantar. Nos preparamos mucho, nos preparamos a conciencia y sabíamos que de antemano teníamos con que pelear.

Recordemos la voz de Salinas de Gortari, como si fuera un profesor que da clases de historia y pareciera que brota de algún libro de texto.

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