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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Dice Carlos Mercenario en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 al presidente Carlos Salinas, en el dialogo que entablaron en aquella ocasión y continuación de las dos columnas anteriores, que “lo importante era hacer la pelea, si se conseguía excelente, pero teníamos confianza en nuestra preparación sobre todo señor”.

Con la descalificación del polaco, Robert Korzeniowski, Carlos del bronce saltó a la plata, el marchista mexicano que tuvo como mentor a Jerzy Hausleber, todavía en la época de un entrenamiento metódico y de grandes distancias. Le pregunta el presidente Carlos Salinas de Gortari.

-Tiene usted razón, el clima era parejo para todos. ¿Dónde se preparó Carlos, cómo hizo para prepararse en un lugar que iba a tener esa humedad, usted lo sabía desde antes, verdad?

-Sí, estuvimos entrenando en Sudamérica, en Bolivia, en un acostumbrado campamento que hacemos siempre y tenemos algunos descensos a condiciones similares a las que había aquí en Barcelona, a lugares de calor, a lugares tropicales para que cuando llegáramos a Barcelona nos encontráramos con esto un poquito acostumbrados, aunque no te puedes acostumbrar definitivamente, pero haces lo más posible para estar adaptados.

-¿La gente en Barcelona, cómo lo trató, lo animaba?

-Excelente, sobre todo que aquí la marcha en Barcelona y en España es un deporte muy visto, porque España ha tenido marchistas muy famosos, ha tenido medallistas olímpicos y la verdad es que a los mexicanos, en especial, nos apoyaban mucho.

-¿Se veía durante la competencia que había grupos que lo animaban especialmente a usted, que eran de mexicanos?

-Sí, estaban muchas familias mexicanas, entre ellas la mía y desde el circuito fueron saliendo de México, porras de México y en este momento es cuando empiezas a sentir cansancio, no hay nada mejor que ver a tus paisanos, a tus compatriotas alentándote y tan lejos, porque mucha gente vino a apoyarnos hasta acá, hasta Barcelona.

-Qué bueno Carlos, además lo felicito porque es usted muy sencillo.

-Gracias señor.

-Se expresa con mucha claridad, sonríe con mucha amabilidad, quiero decirle que me da mucho gusto tener un tocayo como usted.

-Gracias, señor presidente, muy contento de haber podido platicar con usted.

-Muchas felicidades y pronto lo recibiremos con una gran recepción aquí en México para hacerle sentir la alegría que nos da su triunfo.

-Gracias señor.

Así concluyó ese diálogo en el lejano 7 de agosto de 1992. La prueba de los 50 km la ganó el ruso Andrei Perlov, y dos minutos atrás entró Carlos Mercenario y en tercero el alemán, Ronald Weigel. En octavo, Miguel Ángel Rodríguez.

Carlos Mercenario narró para una televisora la medalla de plata de la marchista Guadalupe González, en los Juegos Olímpicos de Río 2016. No fue solitaria la cosecha, se ganaron cinco preseas, finalmente.

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