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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Ante la proximidad de los Juegos Olímpicos de Río 2016, en un país que cuenta con 27 partidos políticos y el reciente “Golpe de Estado” dictado por el Congreso en contra de la presidente Dilma Rousseff, acusada de violar las reglas presupuestarias, la separan del cargo 180 días o lo que dure el juicio político, indican que no será la anfitriona en la máxima fiesta del deporte mundial, pero sí en el futuro la artífice de un boom económico que se verá en el PIB de Brasil.

Dentro de la crisis política que vive el país más poblado de Latinoamérica y ubicado dentro de las primeras 10 economías del mundo, el milagro brasileño parece diluirse como la fuerza de la Izquierda en la región. La crisis actual tal vez afecte el desarrollo de la organización de los juegos, aunque Carlos Nuzman, titular del Comité Organizador, afirme que están blindados.

Por primera vez, el alemán Thomas Bach habló de la reducción sustancial en los gastos de seguridad que originalmente era de 550 millones de dólares. Por tradición el COI no ahonda públicamente en situaciones de crisis, los comentarios son mesurados y no fue la excepción al separar la organización de los juegos, de la implicaciones políticas que pudieran emerger durante los mismos.

A la crisis brasileña se suman otros problemas dentro de Río de Janeiro que alberga seis millones de habitantes: La vialidad, servicios, delincuencia, contaminación y el virus de zika. El termómetro social en esta fase es muy importante; hasta dónde se respaldará a la presidenta y de qué forma se verán reflejados los acontecimientos.

Luego de la suspensión de la señora Rousseff -tuvo 54 millones de votos para su elección- emergió la figura del presidente interino, Michel Temer, con 55 votos del Senado; fue criticado por la apariencia  de su esposa, de ser Judas, informante de la CIA e iniciador del proyecto neoliberal en ese país.

Para el COI las obras olímpicas se han terminado, solo faltan detalles y confían que la crisis política no influya en el desarrollo de la contienda deportiva. Brasil invirtió 180 millones de dólares (en México 160 millones de pesos) en la preparación de sus atletas que aspiran a colocarse en el Top 10 de los juegos que serán inaugurados el próximo cinco de agosto.

Aman el deporte los brasileños, es la primera vez que unos Juegos Olímpicos se realizan en el cono Sur, con una inversión, del 2010 al 2016, de 38 mil millones, 263 mil dólares americanos, incluidos los gastos de la Copa Mundial de Futbol.

Los efectos directos sobre el PIB del país prevén una inyección en la economía brasileña de 59 mil 250 millones de dólares, entre 2009 y 2027 por el efecto de los dos eventos. De tal suerte que las ganancias económicas se verán pronto, pronosticó el economista Juan José Collado, de la Universidad Autónoma de Cataluña. El origen de la rebatinga política por el pastel, a pesar de “la venta de las grandes empresas estatales a precio de bananas” del antecesor de Rousseff.

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