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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Durante la ceremonia del Premio Nacional de Deportes, Alfredo Castillo Cervantes, titular de La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, declaró que si bien los recursos son escasos hay que hacerlos eficientes y haciendo un buen manejo de ellos van a hacer más con menos, tras declarar que la Olimpiada Nacional era obsoleta.

El proyecto de la Olimpiada Nacional nació con Ivar Sisniega, segundo director general de la CONADE, con la finalidad de que los deportistas vivieran condiciones semejantes a la de unos Juegos Olímpicos en duración, esquema competitivo, hospedaje y alimentación en villas, en aquel entonces con el apoyo de la Secretaría de la Defensa

Nacional. La CONADE a partir de 1996 inició la detección de talentos principalmente de la Olimpiada Juvenil. Además de 1995 a 1997 contrató entrenadores nacionales y extranjeros para su atención. A partir de 1998 el recurso económico se descentralizó y se entregó a los estados para que en función de sus prioridades contrataran técnicos deportivos. El crecimiento real del deporte comenzó con el fortalecimiento de las federaciones deportivas nacionales y el apoyo a entidades federativas con entrenadores y metodólogos. De 1995 al 2000 el deporte mexicano tenía 2,341 especialistas en toda la República para atender a 9, 664 deportistas. En 1999 y 2000, se realizaron campeonatos nacionales de talentos deportivos con niños y jóvenes detectados en las Olimpiadas Juveniles, con el propósito de realizar mediciones antropométricas, valorar su condición física, analizar  elementos técnicos y tácticos; así como orientar sus programas de preparación.

Entre ambos campamentos se reunieron un total de 667 deportistas (322 mujeres y 345 hombres) de todo el país. Más de 10 millones de niños y jóvenes participaron en la Olimpiada Juvenil de 1996 al  2000, entre los 9 y 21 años, en 44 deportes convocados desde las etapas municipales. La justa se convirtió en detonador del deporte en todo el país, ya que gracias al interés mostrado por los gobiernos estatales se incrementaron los apoyos a la preparación de sus deportistas y la construcción de infraestructura deportiva.

No es que sea obsoleta la Olimpiada Nacional, sino que se convirtió en un evento gigante, sin propósitos de desarrollar un deporte social y de alta competencia gracias a directores negligentes y apáticos. Castillo habló de innovar y que el año próximo podremos conocer sus logros, por lo tanto sería un error desaparecerla como lo intentó hacer el gobierno foxista.

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