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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

LAS expectativas al inicio del sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto en el deporte eran más que prometedoras con un presupuesto jamás visto de 7, 142, 229, 274.99 pesos en 2013 y con la designación del medallista olímpico de clavados Jesús Mena Campos se tenían grandes expectativas de éxito, pero así como ocurrió en la administración anterior con la salida del exfutbolista Carlos Hermosillo y la llegada de Bernardo de la Garza fue destituido en menos de tres años.

La misión de Mena Campos era establecer el Programa Nacional de Cultura Física y Deporte, con base en el diagnóstico nacional, estatal y municipal, debiendo contener al menos, así lo indica el artículo nueve de la Ley General de Cultura Física y Deporte, dentro de cuatro incisos que resumidos: una definición de objetivos, formulación de estrategias para aprovechar a través de un plan de inversión recursos públicos y privados, así como rendición de cuentas.

Según el diagnóstico presentado, México contaba con cinco fortalezas, gracias a la garantía del artículo cuarto constitucional, la posición económica en el concierto económico mundial, la presencia de mexicano en la dirigencia internacional, un amplio sector de formación y capacitación deportiva, el alto nivel del deporte paralímpico y un laboratorio certificado. Sin embargo, si hacemos una valoración, dejaban mucho que desear en ese entonces  y bajo las condiciones actuales, se corrobora.

Con Felipe Calderón el deporte tuvo un ascenso en la curva de ingresos del gobierno federal desde su llegada con un monto de 1,561 millones de pesos, el doble de lo que entregaba Fox al deporte, principalmente por los subejercicios de esa administración, en año previo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008; pero al final de su mandato, el presupuesto alcanzó una cifra de 6, 147, 428, 564.00 pesos.

Los años de transición 2012 y 2013 fueron de bonanza en la historia de nuestro país, pero De la Garza, ni Mena supieron que hacer con ese dinero como detonante para tener un deporte a nivel de las condiciones sociales y económicas. La rendición de cuentas ha transitado en la opacidad y aunque el presupuesto ha ido a la baja en el 2014, de 4,240 millones de pesos, en el 2015, de 3,650, el año pasado 2,845 y para este año la CONADE tendrá poco menos de dos mil millones de pesos, lo que representa un descenso del 60%.

La administración de Alfredo Castillo adoptó la filosofía de hacer mucho, con poco, pero dentro de las necesidades del deporte, hay muchas tareas pendientes dentro de los objetivos fijados por la misma institución.

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