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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

El corredor Francisco Pacheco, integrante del afamado Club Rodolfo Gómez, precursor de una estirpe de atletas de alto rendimiento en nuestro país, dentro de sus invaluables testimonios recordó hace 30 años lo que eran capaces de hacer en carreras que ahora son clásicas como la prueba de 10 kilómetros que se realiza en Boulder, Colorado.

Francisco, ahora coordinador de un proyecto artístico “Vincularte México”, comentó la fotografía que dio a conocer en las redes sociales al lado de Arturo Barrios. En ella aparecen él con uniforme rojo y blanco, el nombre del maratonista y entrenador que ahora forma atletas en Perú con el número 11, así como Arturo que se naturalizó estadunidense en el declive de su carrera, con la playera del Club Atlético Reebok y el número uno en los dorsales abrazados al cruzar la meta.

Recién terminaron la prueba en un estadio pletórico de espectadores; lo que es de llamar la atención, ambos corredores mexicanos con el mismo corte y volumen de cabello oscuro como el azabache y el color de la piel característica de nuestra estirpe de bronce, como el metal que identifica a un pueblo estoico como el nuestro.

Francisco comenta que no se trata de vivir del pasado, pero “hay cosas muy buenas en ese pasado que dejan una maravillosa huella de levantarte una y otra vez y saber que sí se puede”. Esa imagen que describimos es de la carrera que se disputó en 1986, a la altura de Boulder y con un tiempo digno de mencionar debajo de los 29 minutos.

“Estadio impresionantemente lleno. Ese día una frase surgió de esa gran carrera: Corre con la mente, no con los pies, porque los pies traicionan”. Los mexicanos hicieron el uno – dos – tres: Arturo Barrios, Francisco Pacheco y Gerardo Alcalá.

Arturo, plusmarquista mundial de los 10 mil metros, nunca pudo ganar una medalla olímpica o mundial, ahora vive en esa localidad y es entrenador de las Fuerzas Armadas de ese país, al menos hasta donde sabemos. Muchas de sus marcas siguen vigentes en el ámbito nacional.

Eran tiempos de gloria para el atletismo mexicano, que tuvo una generación que marcó una época con resultados internacionales que dejaron huella. Muchos de esos atletas ahora son entrenadores que lo siguen siendo como el profesor Tadeusz Kempka, con 50 años de estancia en nuestro país.

Hasta ahora su pupilo Juan Luis Barrios es el único calificado en pruebas de fondo en los cinco mil metros planos. Mientras que el maratonista Ricardo Vargas, un caso singular y de excepción, tuvo la asesoría técnica de Rodolfo Gómez, Ambos calificados a los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Y el presidente espurio – como le dice Rodolfo Ugalde a Antonio Lozano -, señala que en la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo se dedican a trabajar y es curioso que los dos entrenadores no son apoyados como muchos otros en su administración. La Conade, institutos, clubes y atletas son los que se pagan.

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