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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

A partir de 1973, Gustavo Osorio comenzó la aventura dentro de los clavados en calidad de entrenador con el profesor Alberto Frías, en las instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, quien llegó a tener algunos campeones de Juegos Centroamericanos y del Caribe y Juegos Panamericanos, en una época que no se le daba tanta difusión al deporte como ahora. Era muy difícil que los padres de familia dejaran viajar a sus hijos a competencias nacionales en provincia o representar a México en algún país. En los colegios y en el seno de los hogares, los profesores y padres de familia condicionaban a los alumnos e hijos, porque se consideraba que la persona que hacía deporte era un vago o delincuente. Un atleta tenía la disyuntiva de entrenar o estudiar.

Originario de la Ciudad de México, Gustavo recuerda que en su etapa como deportista se fracturó el brazo en la plataforma, los dos últimos años ya no pudo continuar por el dolor y la inflamación que le ocasionaba los golpes en el agua. No dejó los clavados, sus primeras enseñanzas fueron con el profesor Frías, y aunque reconoce que su formación fue empírica, tomó cursos que se organizaban en el IMSS, el Comité Olímpico Mexicano y la CONADE. Estuvo en las instalaciones del CDOM durante 20 años como entrenador nacional, de 1980 al 2000. Jorge Rueda era profesor en la Unidad Morelos y Gustavo en la Unidad Cuauhtémoc e hicieron equipo con Alfonso Girón, Ramón Girón, Alfredo González, Rodolfo Segura y Alejandro González Vélez, entre otros que iniciaron la escuela de clavados del IMSS.

Siempre que tenían campamentos se reunían y empezaron a definir técnicas del trabajo que realizaban. En el caso de Rueda, se dedicó a entrenar dentro del agua y en el caso de Gustavo, el 60% lo hacía afuera de la piscina, enfocado a ejercicios en el gimnasio y hacer a sus discípulos interactuar en partidos de futbol americano, voleibol o basquetbol.

Los clavados han evolucionado, pero tampoco hay grandes diferencias con el pasado reciente. Los jóvenes son más fuertes y han mejorado mucho en flexibilidad, pero el grado de dificultad no es muy diferente a la época de Jesús Mena, el medallista olímpico se retiró con tres y media en B, tres y media atrás, tres y media adentro, tres y media de holandés, dos y media atrás. Lo que sí ha marcado la pauta del cambio es la flexibilidad de los trampolines, parece que son de papel y el impulso es mucho mayor aunque la técnica es la misma; sin embargo, se modificó  la forma de tomar el estribo. Vendría el tiempo de la formación de nuevos entrenadores…

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