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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Los errores traicionan a la Selección Mexicana de Voleibol varonil en la Copa Panamericana que se realiza en el Gimnasio Olímpico Juana de la Barrera, al que ya se le nota el paso de los años, casi medio siglo, pero no deja de ser la catedral de este deporte en México.

¿Qué pasa con el equipo que se encuentra en la antesala de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro? Este torneo tiene dos objetivos, lograr la calificación para la Liga Mundial del 2017 y fogueo para afrontar el repechaje en contra de Argelia, Chile y Túnez, del dos al 5 de junio.

México, en su paso por la arena, tuvo una victoria hasta el lunes, en contra de Honduras (3-0), un juego que se definió hasta el quinto set en contra de Colombia (3-2) y sucumbió ante Argentina, sextos de la clasificación mundial (1-3) y ayer enfrentó a República Dominicana por la noche.

El combinado mexicano, integrado por jugadores de experiencia y juventud, tiene a dos jugadores clave lesionados: Daniel Vargas, quien llegó de Finlandia con un desgarre en el abdomen y Gonzalo Ruiz, elogiado por el técnico argentino Camilo Soto, por la actuación ante Colombia, también causó baja por un problema en la rodilla.

En contra de Argentina, el mejor jugador mexicano, el más consistente en los servicios con fuerza y colocación, así como en los remates, fue Jorge Barajas con 17 puntos, seguido por el profesor de educación física Tomás Aguilera con 14 puntos, a quien regresaron del retiro y todavía falta por llegar de Suiza el capitán indiscutible Carlos Guerra.

“Barajas es un jugador muy completo, muchos tiempo lo trajimos de acomodador y lo hizo bastante bien; ahora incrementó mucho su calidad física, su potencia a la ofensiva para que nos ayudara en la producción de puntos, a parte, en la recepción es muy bueno, entonces él es un jugador muy completo y donde lo pongas te va a ayudar”, declaró el técnico mexicano, Oscar Azair López.

No es muy diferente la conformación del cuadro que presentó México en el Campeonato Mundial de Polonia. Pero ahora en sus filas tiene a siete jugadores con una edad que va de los 22 a 25 años; los seis “veteranos” tienen un promedio de 28 años y el líbero Jesús Rangel, con 36 años, es el de mayor edad.

La Copa Panamericana les dará ritmo de juego y calma a los jugadores. En contra de Argentina, un equipo con mucho oficio, ha sido uno de los partidos esperados para ver hasta dónde podían llegar los nuestros: “perdieron en el papel, pero ganaron mucho en experiencia”, precisó el estratega mexicano. Le gustó la reacción que tuvieron sus pupilos, las sustituciones hicieron su trabajo y la estabilidad en la recepción que es algo que harán mucho en el preolímpico.

Un punto y aparte es el trabajo emocional: El control ante la desesperación, la desconcentración en momentos importantes y ganar en confianza, no “se la creen” cuando van arriba en la pizarra. Los errores no hacen campeones ante la oportunidad histórica de regresar a unos Juegos Olímpicos, desde 1968.

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