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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Las pesistas mexicanas Luz Acosta y Damaris Aguirre sólo esperan la notificación del Comité Olímpico Internacional para recibir las preseas de bronce de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y de Beijing 2008, luego de la avalancha de casos positivos, principalmente en halterofilia.

Luz Acosta, el día que se enteró por Damaris de que su nombre ya figuraba en el tercer lugar olímpico y el Comité Olímpico Mexicano la felicitó por su logro cinco años, comentó que no podía sentir nada hasta que no tuviera la presea en sus manos.

La Federación Internacional de Levantamiento de Pesas tiene la sombra del dopaje sistemático de algunos países.  225 atletas forman parte del grupo de control registrado por el máximo organismo internacional este año. Por México son examinadas Gladis Guadalupe Bueno, Ana Lilia Durán y Edith Marlene Pérez Castillo. Estas atletas tienen que notificar su paradero, a partir el 31 de diciembre del 2016, el 31 de marzo, el 30 de junio y el 30 de septiembre. También habrá que esperar los resultados del pasado Campeonato Mundial Juvenil.

Luz Mercedes parece que estaba predestinada, por diferentes razones –  a un servidor le tocó vivir con ella en algunos episodios previos a la cita olímpica – para que el destino la premiara, en la categoría de los 63 kg.

Durante el Campeonato Panamericano celebrado en Guatemala, de acuerdo a los criterios de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, la sonorense se ganó su lugar. Sin embargo, el titular de ese organismo Rosalío Alvarado, designó a Carolina Valencia, según él, con todos los derechos para representar a México.

Recibí ese mismo  día la llamada de Luz Acosta y dimos a conocer la injusticia que se iba a cometer con ella, explicó el por qué había ganado su lugar con todas las de la ley y vendría una lucha que tuvo como principal aliado al Comité Olímpico México. Ese apoyo fue determinante.

Alvarado tuvo que aceptar a Luz Acosta,  se ganó su derecho sobre la tarima, continúo su preparación sin entrenador porque se lo había quitado Alvarado en el CNAR, realizó un campamento previo en Europa y llegó lesionada a Londres 2012. Pero, gracias a su coraje y su profunda fe católica compitió en el máximo de sus posibilidades.

Jamás se imaginó que se convertiría en la segunda medallista olímpica de México en halterofilia, después de Soraya Jiménez, noticia que casi recibió a la par de su boda, en Houston, Texas.

Ahora la complicación es de qué muchos deportistas no quieren regresar sus medallas, las preseas acuñadas han resultado insuficientes y el Comité Olímpico Internacional tiene que hacer oficial la decisión que tome en relación a este hecho sin precedente.

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