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Olimpiónicos

  • Héctor Reyes

Circula en el medio deportivo un documento titulado “Crónica de un Atletismo Arruinado”, en dónde habla de Antonio Lozano, quien llegó para apoderarse de la Federación Mexicana de Atletismo (FMA), desde la salida del fallecido Julián Núñez Arana, en una contienda en la que con mentiras quiso hacer a un lado a Antonio Villanueva, durante la Asamblea de elección. El extenso documento que hace la crónica de un dirigente deportivo inmerso en un proceso legal por el cargo de peculado y otros temas que son tratados en tribunales, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte.

La historia comenzó con su arribo a la Federación, luego de que Villanueva salió por recursos federales mal comprobados y en medio de una desorganización interna.

Lozano se presentó en el sexenio foxista como abogado de profesión, sin serlo, y cómo ex atleta de alto rendimiento, dividiendo y aprovechándose de la ignorancia de unos cuantos o más bien de todos, relata el escrito en el ascenso del originario de Michoacán, quien se convirtió en el hombre de confianza de Mariano Lara Tijerina.

Sin embrago, el tamaulipeco lo despidió por malos manejos, abuso de confianza y traición, quien a su vez salió del organismo por el escándalo que generó Ana Gabriela Guevara y documentos dados a conocer por el maratonista Isaac García a la opinión pública. En tanto, Lozano se va en contra del vicepresidente en funciones Eduardo Jiménez para sacarlo con mentiras y abusos.

En un marco ilegal, Lozano, sin tener facultades, ni los requisitos para contender, llegó a la presidencia, a pesar de que no era presidente de alguna asociación y tampoco atleta destacado, aunque se le conoció como “trotador”.

De esta manera asumió la federación con un atletismo dividido y responsabilidades con Hacienda. Por lo tanto, se negó a recibir la FMA porque estaba endeudada, pero utilizó las cuentas bancarias para realizar desvíos de recursos y vaciar las cuentas por conceptos de pagos de avales. En el 2010 creó un nuevo organismo que se llama Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo.

De acuerdo al documento que recibí de un presidente de asociación, Toño Lozano como se le conoce: utilizó, manipuló, exprimió todos los recursos de la FMA y creó la nueva para seguir violentando los estatutos y atacando asociaciones de manera ilegal, abusiva y como es bien sabido utilizándola para actos de corrupción. Aún hay más de esta crónica.

Recientemente, renunció a su cargo dentro del consejo directivo, el arquitecto Martín Zustaeta Labastida, titular de la Asociación de Atletismo de Hidalgo hasta el 2020.

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