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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Deportes

La situación del dopaje en el mundo del atletismo ha desatado una crisis de credibilidad a unos cuantos meses de la celebración de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Primero fue Jamaica, luego Rusia y ahora Kenia, la potencia mundial del atletismo de medio fondo y fondo, en diferentes modalidades, pero con los mismos fines de mejorar el rendimiento deportivo, los países toman los riesgos y hacen uso de sustancias prohibidas.

En México, la venta y consumo de sustancias dopantes no tienen un  estricto control, aunque esté contemplado en la Ley General de Cultura Física y Deporte, la problemática no cuenta con una investigación que establezca la real dimensión del problema. La venta se  da en negocios encubiertos que tienen a la vista suplementos alimenticios, pero en la trastienda cuentan con fármacos prohibidos por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA por sus siglas en inglés).

Ya alguna vez la subdirección médica de la Conade envío a una persona para conocer ese submundo y descubrió el arsenal que tienen a la venta de fármacos prohibidos o incluso se pueden adquirir vía internet, en algunos casos de uso veterinario. Situación que pone el riesgo la salud de los que la consumen sin una advertencia de los daños colaterales a la salud del individuo.

De acuerdo a uno de los reportes del laboratorio mexicano cerca de medio centenar de análisis, el 95 por ciento arrojó positivo por clembuterol en el laboratorio antidopaje que podría perder la certificación después de que se tuviera un larguísimo proceso para obtenerla, desde que Japón donó los dos primeros equipos en 1988 y ahora se pierda por  negligencia.

La preocupación del Comité Olímpico Internacional va encaminada a los dopajes sistemáticos, de los atletas que dominaron el panorama mundial y que han contado con la protección de sus asociaciones deportivas y del mismo Gobierno. El ciclismo en el ámbito profesional tuvo serias repercusiones y en levantamiento de pesas han sucedido situaciones similares, pero no con la misma repercusión mediática.

Ayer, el Comité Olímpico Internacional suspendió provisionalmente al expresidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo, el senegalés Lamine Diack, y  países afectados por la posible suspensión durante los próximos Juegos Olímpicos de Río 2016, han dicho que solo han pescado sardinas y no a los peces gordos.

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