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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

En el marco de la reunión plenaria del Sistema Nacional de Cultura Física y Deporte, que se realizó en Baja California Sur, el director general de la Conade, Alfredo Castillo, ya signado desde la Ciudad de México, dio a conocer el acuerdo logrado con el Comité Olímpico Mexicano “donde se establecen las responsabilidades de ambas instancias para el deporte”.

Este documento, que cuenta con cinco artículos, representa el triunfo de Alfredo Castillo, luego de darle un marco de referencia dentro del ejercicio de las funciones que evitan injerencias del Gobierno en asuntos de las asociaciones nacionales deportivas. El Comité Olímpico Mexicano intercederá en el manejo de los recursos federales como lo novedoso.

Al comparar los recursos económicos anuales entre México y España destinados para el deporte, resultó que hay una diferencia sustantiva. El máximo histórico en el presupuesto de la Conade fue de ocho mil millones de pesos en el 2014, mientras que ahora ha tenido un decremento inferior al 50 por ciento. En tanto, en España los recursos son mucho menores que en México, de dos mil millones de pesos en ese mismo año, y por la crisis bajaron a mil 500 millones de pesos.

La diferencia la tenemos en las preseas conquistadas durante los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012. España ganó tres medallas de oro, 10 de plata y cuatro de bronce. Por su parte, México obtuvo una de oro, tres de plata y tres de bronce. A qué se debe esa diferencia: ¿A la profesionalización de las federaciones deportivas nacionales? ¿Al esquema deportivo que han tenido a partir de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992? ¿A la ley que sí se aplica en ese país, también envuelto en una crisis económica?

El milagro deportivo español proviene de las ligas y clubes, del buen uso de sus instalaciones y a los entrenadores de alto nivel con los que cuenta. Entre muchos otros factores, México –en la gestión de Ivar Sisniega– imitó el esquema español en el deporte, con dividendos que aún se antojan inalcanzables.

Así que este convenio que suponemos emanada de los principios de la Ley de la Cultura Física y Deporte, mejor conocida como Ley Mena, que en realidad se oponía a la propuesta por Felipe Muñoz y que finalmente fue presentada a través del Senado, parece más un acuerdo político con entera satisfacción por ambas partes. En el caso de los deportistas, podrán desfilar con la bandera de México y las federaciones con dos amos que atender y un camino de la autonomía si quieren prosperar.

Aunque en realidad, tanto Conade como COM deben ser gestoras y no las responsables de operar al deporte, eso es ámbito exclusivo de las federaciones deportivas nacionales, pero el deporte se puede considerar ahora de “Estado” (centralizado), como se practica aún en Cuba, país que invierte mil 35 millones de pesos y ganó 14 preseas por encima de México.

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Twitter: @olimpionico10

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