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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

Hay frases que definen la realidad con toda precisión: “Se entra a una nueva era en el deporte nacional” y si tomamos como punto de partida que las Asociaciones Deportivas Nacionales tendrán que buscar sus propios recursos, con excepciones, se toparán con pared. La razón es simple, los potenciales patrocinadores las rehúyen por el desprestigio ganado a pulso.

Las medidas que adoptó el Gobierno de una lucha contra el manejo discrecional de los recursos provenientes del Gobierno federal y de otras fuentes que no son auditables ni por los miembros que componen la Asamblea, quienes rara vez ejercen su poder de decisión como máxima autoridad de su deporte.

La directora de la División de Cultura Física y Deporte del IMSS, María José Alcalá, fue la persona que observa el cambio como un nicho de nuevas oportunidades. Las federaciones son la columna vertebral dentro del sistema deportivo y por ello su relevancia. Sin embargo, con la decisión de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte de ya no entregarles los recursos económicos, será una prueba de la capacidad de autogestión y también veremos cuántos personajes se bajarán del barco. Hay que recordar que la Conade paga los gastos de administración y suelo de presidentes dentro del presupuesto anual.

Desde el punto de vista comercial hay deportes que son atractivos para la industria del deporte y no tendrían por qué sufrir algún revés por el “destete” del Gobierno. La autonomía tiene sus beneficios y el Gobierno también tendría que replantear su real función en el quehacer deportivo.

Muchos dirigentes se han enriquecido a costa de su actividad sin “fines de lucro”, como lo señalan sus estatutos. Los presidentes de federación llegan en calidad de ovejas y terminan siendo lobos que se apropian de sus territorios. En alguna ocasión, la Codeme, estableció que un presidente de federación solo podía tener una reelección para evitar la perpetuidad. No duró mucho tiempo la medida estatutaria.

La transparencia es un paso favorable para el deporte nacional. Los deportistas y entrenadores estaban hastiados de vivir la misma situación de regímenes cuestionables, la política del que manda exige, por lo mismo tampoco aceptaban críticas. ¡Ay de quien osara ponerlo en entredicho, porque los días estaban contados!

Amenazas, abusos, incluso de índole sexual, formaban parte de lo cotidiano en esos organismos. Las denuncias que llegaron a la Conade dan cuenta del entramado pernicioso de un mundo que tuvo las arcas abiertas, los recursos fluían en un aparente barril sin fondo solapados por el mismo organismo gubernamental.

Son tiempos de cambio y la transparencia eje rector de las nuevas relaciones deportivas, luego de que el presidente del Comité Olímpico Mexicano Carlos Padilla, informó sobre la investigación que hace la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, en temas tan delicados como el lavado de dinero.

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