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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

Estamos a unos cuantos días de que concluya el año, las fiestas decembrinas abren un compás de buenos deseos y dentro del deporte no es la excepción. El año 2016 tiene como principal festividad, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la primera vez que se celebrarán en el Cono Sur del Continente Americano del cinco al 21 de agosto, con la presencia de 10 mil 500 deportistas de 206 países afiliados al COI.

La bandera de México ondeará en la Villa Olímpica como parte del protocolo con la presencia de integrantes de las delegaciones participantes. Es cuando el ambiente olímpico se disfruta en la plaza y la efervescencia precompetitiva empieza a tomar forma con el vaivén de los atletas de todas las razas y creencias del mundo.

Por primera vez desde que el presidente Gustavo Díaz Ordaz envío al general José de Jesús Clark Flores a Quintana Roo -conocida como la Siberia mexicana en la era de Porfirio Díaz-, el movimiento olímpico no había sufrido la amenaza como la que se vivió en los últimos meses. Esta es la noticia negativa en el mundo del deporte mexicano en el 2015.

El escándalo trasciende las fronteras y descubre un deporte dividido en la cúpula, no solo entre la contradicción entre la Conade, Asociaciones Deportivas Nacionales y Comité Olímpico Mexicano, sino que al interior del organismo olímpico se notaron fracturas que se desprenden de lo ocurrido en la Asamblea Ordinaria celebrada apenas hace algunos días.

A pesar de que se firmó un acuerdo de respeto entre instituciones, las relaciones entre directivos no parece que mejoraran un ápice de cordialidad. La estrategia de Pro Río 2016 con la que el Gobierno prometió apoyos incondicionales a los programas de los deportistas debe tener el respaldo y anuencia de las federaciones y al final del eslabón trasciende la autoridad del Comité Olímpico Mexicano.

El deporte mexicano a flor de piel mostró graves carencias y los resultados no tuvieron una mejoría, durante los pasados Juegos Panamericanos de Toronto 2015 y los Campeonatos del Mundo, donde se repartieron la mayoría de las plazas olímpicas. Salvo el pronóstico favorable de algunas de nuestras figuras reconocidas, que son el ancla del equipo nacional, no se vislumbra una actuación diferente a la de otros Juegos Olímpicos.

A nuestros amables lectores les deseo una Navidad llena de parabienes y sus deseos sean una luz esperanza que se vea reflejada en el seno de sus hogares, de su comunidad y de México.

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