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Olimpiónicos / Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

México deberá pagar los cinco millones de dólares (90 millones de pesos) a la Federación Internacional de Natación Amateur (FINA) para sacudirse la sanción temporal (advertencia de expulsión) impuesta a la Federación Mexicana de Natación por incumplimiento de contrato, a pesar de su naturaleza leonina y el comportamiento de los miembros del bureau sea abusivo, actuaran de mala fe o como quieran calificarlo.

Una herencia muy costosa por la falta de previsión en el desarrollo de un certamen de tal envergadura con un costo actual de mil 630 millones de pesos, de los cuales, ha decir del presidente de la Federación Mexicana de Natación Kiril Todorov, ya se entregaron a la FINA 172 millones de pesos a cambio de nada.

El mundo del deporte circunnavega por los intereses económicos, aceptas las condiciones o buscará el mejor postor. No es la primera vez que ocurre en nuestro país una cancelación mundialista. El presidente de la Comisión Nacional del Deporte Ivar Sisniega tuvo que anunciar que era inviable económicamente el proyecto del máximo certamen del atletismo en la era de Primo Nebiolo, en los años noventa.

Las condiciones eran parecidas o peores aún, recordemos la crisis económica del salinismo derivó sus consecuencias en el siguiente sexenio, el de Zedillo. Sisniega Campbell explicó que había que reacondicionar gradas y la pista de atletismo con lo último en tecnología, construir un edificio para medios de comunicación y principalmente el contrato resultaba oneroso para el país.

Para el Campeonato del Mundo de Natación tuvo varias aristas, que van desde la ineficaz preparación deportiva para tener una digna representación en las cinco disciplinas acuáticas hasta la falta de un proyecto bien meditado, con alianzas comerciales y presupuesto gubernamental etiquetado.

Hay que recordar que la FMN quería llevarse el evento de Guadalajara a Cancún, nunca se constituyó el Comité Organizador y el tiempo pasó hasta el anuncio de la cancelación por parte de Jesús Mena, ahora exdirector de la Conade, el año pasado: ¿A quién hay que culpar, las personas que solicitaron o el responsable de la cancelación? La Federación Mexicana de Natación por sí misma no tiene los recursos para solventar ese gasto.
La Comisión tripartita (Gobierno federal, estatal y FMN) anunciada por André Marx va en este sentido: En los contratos mercantiles pagas o pagas. La buena fe, el juego limpio y alianzas solidarias, son palabras vacías en el negocio del deporte, lo que tiene validez son las firmas y están ahí con tinta de pluma cara.
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