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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

El clavadista Rommel Pacheco resurgió de las cenizas, al obtener la medalla de oro en la prueba de trampolín de tres metros individual, y bronce en sincronizados junto a su compañero de equipo Jahir Ocampo, ambos bajo la tutela de la china Ma Jin, en la Copa del Mundo celebrada en Río de Janeiro.

Rommel comenzó a practicar los clavados por inspiración de Fernando Platas y Joel Rodríguez, a partir de que el entrenador Salvador Sobrino emigró a Mérida, Yucatán, para iniciar una escuela de saltos ornamentales.

No duró mucho tiempo el proyecto, ya que “Chava” aceptó una oferta de la Federación de Natación de Australia y ambos clavadistas regresaron a la Ciudad de México, a mediados de los 90.

La escuela de clavados fundada por Jesús Mena e Ivar Sisniega, todavía titular de la Conade, en las instalaciones del Comité Olímpico Mexicano, se convirtió en el principal semillero de clavadistas, luego de que el Instituto Mexicano del Seguro Social con los gobiernos del PAN decidieron eliminar el deporte.

De este proyecto, Jorge Rueda tuvo como alumno a Iván Bautista, ahora responsable de los clavados de Guadalajara, en Jalisco. El clavadista olímpico Eduardo Rueda recorrió el país para detectar talentos y de ese grupo de jóvenes talentos que serían dirigidos por Francisco Rueda y Martha Lara, en el campo de la gimnasia, reavivaron esta disciplina que carecía de valores deportivos.

Los alumnos más aventajados fueron Laura Sánchez, Paola Espinosa y Rommel Pacheco, entre otros. Un escándalo acabó con el proyecto y los dos últimos exponentes emigraron a Monterrey para ponerse a las órdenes de la china Ma Jin, por instrucción del director de la Conade en el sexenio de Vicente Fox.

Dirigido por Francisco Rueda, Rommel tuvo duelos inolvidables en campeonatos mundiales juveniles en contra del canadiense Alexander Despatie, a la postre medallista olímpico.

Regresaron a la fosa de clavados del Comité Olímpico Mexicano y por asuntos internos y con el apoyo de Bernardo de la Garza cambiaron de sede a la delegación Tlalpan. Ahora, con Alfredo Castillo y luego de múltiples solicitudes, cuentan con agua caliente y les renovó el gimnasio. Además, Ma Jin tiene un equipo de apoyo de otros entrenadores chinos para atender la escuela que tiene a su cargo.

Rommel y Paola también tienen el servicio del cubano Pedro Gato – lo recordamos con María Espinoza en el taekwondo -, quien atiende la preparación física de ambos y Ma Jin, con esa libertad puede trabajar con mayor amplitud los clavados con mayor grado de dificultad. Rommel, con una edad de 29 años, ahora parece que viene por la revancha.

Con la medalla de oro en la Copa del Mundo, su figura se redimensionó por el resultado obtenido y el gesto de entonar el himno nacional, mientras se izaba la bandera de la Fina. Solo habrá que esperar el pagó de la multa de los cinco millones de dólares, luego de esta experiencia inédita.

Email: reyeshector@yahoo.com

Twitter: @olimpionico10

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