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Olimpiónicos | Héctor Reyes

  • Héctor Reyes

La exclusión de Laura Sánchez de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, no es el único caso que se ha presentado en la historia del deporte mexicano. Unas decisiones han dado resultado y otras generado una tremenda frustración, el retiro prematuro o la interrogante de que quién pudo haber sido el mejor.

Hay que remontarse a la competencia de clavados de los Juegos Olímpicos de Seúl 88, han pasado 28 años de la historia que tuvo dos lados de la moneda, sólo que aquí fue al revés de la decisión tomada por la Conade y la FMN, con el acuerdo firmado con la anuencia de la Jefatura de Misión en noviembre del año pasado.

Documento que no se ha dado a conocer públicamente como lo había anunciado el Comité Olímpico Mexicano para procurar la transparencia en la integración de los equipos nacionales. Este como el de las otras federaciones deportivas nacionales deberían los criterios  estar en la web para consulta de quienes así lo requieran.

El director de la Comisión de Cultura Física y Deporte de Guanajuato, Isaac Piña, dio a conocer públicamente que nunca recibieron los lineamientos selectivos. A pesar de que los solicitaron a la Conade y el COM. Reiteró que desconoce los parámetros de evaluación y demando que era necesario tener “una cancha pareja”.

El mayor Enrique Soto, ya fallecido, era responsable de la dirección técnica del Comité Olímpico Mexicano, recordó en una ocasión, la decisión que tomó para que Jesús Mena fuera seleccionado nacional, no obstante que había quedado marginado por un joven prospecto que crecía como la espuma.

Era de tez morena, una figura física ideal para los clavados – Jesús Mena siempre tuvo problemas con el peso -, y sonreía de todo. Siempre, acompañado de sus padres, los primeros en las tribunas en torneos selectivos y competiciones internacionales, era nada menos que Fernando Platas.

El famoso “Banano” tenía en la bolsa el boleto olímpico, era mejor que Jesús, pero no era su tiempo todavía en la plataforma. En esa época los alemanes democráticos descubrieron que el clavadista mexicano tenía la facultad de hacer los giros más rápidos del mundo.

El mayor Soto confío en Jesús Mena por la experiencia e imagen que tenía con los jueces de la FINA. No se equivocó, el mexiquense compartió el podio con el estadounidense Greg Louganis. ¿Quién se acordó de Platas? El actual notario público y ex titular de la Conade, decía: “El que gana es porque lo merece: pero es tan difícil ganar una medalla olímpica hace 40 años como ahora”.

Platas tendría cuatro Juegos Olímpicos y perdió la medalla de oro por no arriesgar en Sydney 2000. Ambos son grandes amigos. En el caso de Laura, hay a todas luces mano negra y tampoco esta Jesús en la Conade para defenderla.

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