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Olimpionicos | Héctor Reyes

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La Ciudad de México ha estado nublada, con un poco de frío y una fiesta que tardó más de dos décadas en regresar. Aquí tuvimos la fortuna, todavía, de ver al brasileño Ayrton Senna, considerado el más grande piloto que ha tenido la Fórmula Uno, escuchar sus polémicas declaraciones sobre las condiciones de la pista y dos ediciones que marcaron un puente entre el pasado y el presente. De la peraltada que existía, solo queda la anécdota.

En México, la historia del automovilismo es tan antigua como casi el origen mismo del automóvil. Existen fotografías y documentos que confirman la pasión por los vehículos y las competencias en óvalos de tierra (El Hipódromo de Peralvillo) a principios de siglo, cuando todavía no existía el asfalto.

Joaquín Solana, miembro de una familia que transpira por generaciones el olor de la gasolina, escuchar el rugir de las máquinas y vibrar ante la velocidad de los autos de carreras, tiene una página en internet (http://www.jsolana.com.mx/histmex.html) donde habla de la historia del automovilismo en México.

Hace años, en uno de los programas de “Eco Deportes” (luego sería retomado como Televisa Deportes) que realizábamos los sábados a media tarde y los domingos antes de que entrara el programa de Chabelo, lo invitamos al estudio para que hablará de autos y de Moisés Solana, uno de los pilotos emblemáticos de México. También en el programa estuvo presente Hernán Solana, hermano de Moisés.

En uno de esos programas, con la imagen de película que guarda la familia y nos facilitó, Joaquín presentaba los autos que habían diseñado para que los niños Solana jugarán en el patio de su casa. Tenían motor y suspensión independientes, 20 años antes de que se presentara como uno de los grandes descubrimientos de la ingeniería automotriz, desarrollada por McLaren o Lotus, no recuerdo ya.

Es imposible hacer el recorrido de la historia del automovilismo mexicano, pero con el regreso de la Gran Carpa y la presencia de un piloto mexicano Sergio Pérez, a quien solo le falta el triunfo, resurge un espectáculo de la Gran Carpa, en el remodelado Autódromo de los Hermanos Rodríguez. Otra historia, desde la primera carrera, el cuatro de noviembre de 1962. En esa ocasión pierde la vida Ricardo “El Chamaco” Rodríguez. Pedro, su hermano que también falleció en las pistas, y Moisés Solana no participaron en señal de duelo.

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