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Ópticas financieras / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Todo mundo ha reconocido el talento de Agustín Carstens como uno de los mejores financieros del mundo. No en balde buscó y estuvo cerca de ser nombrado para la dirección-gerencia del Fondo Monetario Internacional.

Cuando fue propuesto por el presidente Peña Nieto para un segundo periodo al frente del Banco de México (autónomo) ante el Senado de la República, la ratificación fue inmediata. Los reconocimientos llegaron de todas las corrientes políticas. A nadie le vino a la mente que durante la crisis hipotecaria de 2008, don Agustín pronunció la perla de la medicina: “a México solamente le dará un catarrito”. Descartó la vieja teoría de que cuando Estados Unidos estornuda a nuestro país le da una pulmonía.

Hace un par de semanas, el gobernador del Banco de México insistía en la fortaleza de la economía y en cómo se había blindado para resistir los embates de la volatilidad producida en el exterior. Sin embargo, ayer nos salió con la nueva versión de la gripe, aunque financieramente tengamos más que un constipado: si el gasto público no se ajusta, la política monetaria será más restrictiva. Ojo: más, lo que significa que ya lo es.

¿Debemos alarmarnos o tomarnos un paracetamol?

Conociendo la forma en que don Agustín se expresa, uno tiene que entender que ante los problemas superficiales, antes de que penetre el salitre, aplica el manual para el control de daños. Y cuando aquel no funciona, pronuncia las palabras que conllevan la alerta: ¡aguas, las cosas están color de hormiga!

Es la óptica financiera.

E-mail: jesusmicheldir@oem.com.mx