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Organiza tu armario

  • Palabra: Terry Guindi

Premeditadamente utilizo la palabra armario, que nos da un concepto de viejo, tal vez pudiese haber puesto ropero, como la canción tierna de Gabilondo Soler, Cri Cri, “Toma la llave abuelita y enséñame tu ropero”. En un lenguaje actual hablaríamos de clóset o vestidor.

Generalmente en el caso de las mujeres cuando organizamos el armario, se refleja en una urgente necesidad de cambio, de sacar lo viejo de hacer espacio para lo nuevo, de reestructurarnos.

Nuestras vidas están llenas, a plenitud en muchos casos, de un sin número de ideas que constituyen un bagaje, la mayoría de las veces limitante, creencias que casi sin discernir hemos hecho nuestras a través del tiempo.

Si revisáramos con detalle nos sorprenderíamos al saber que casi todas nos son ajenas, desde lo esencial hasta su presencia cotidiana, son como ropa de otra talla.

La educación formal nos fue quitando la inquietud y la creatividad; la transformo en espacios adquiridos que a fuerza de repetirse acríticamente, asumimos como verdades sin necesidad de comprobación. Algunas veces hemos experimentado conductas y reacciones de nuestra vida que nos han llevado a una reflexión abrupta: “¿Por qué estoy haciendo esto?”. Me refiero a algo distinto al retroceso, muchas veces experimentado, que implica retomar todas esas creencias limitantes para encapsularnos más, con miedo a enfrentar nuestro presente; la conciencia es cuando descubrimos que ciertos actos y opiniones son efectuados con fundamentos distintos a nosotros sin reconsideración alguna.

Organizar el armario, asumir que la educación informal, la de nuestro entorno, de grupo, de familia y hasta de lugar de residencia constituye algunas veces un estorbo en nuestro camino de realización y reconstrucción.

Los niños, son capaces de imaginar, de crear, de soñar, de buscar ingeniosas y a veces imposibles soluciones a las disyuntivas que la vida ofrece; ese es el juego, esa es nuestra forma de ser cuando las limitantes son reducidas.

Ser niño es nunca dejar de jugar, nunca dejar de crear; ser adulto dista mucho de sustituir el juego y la creatividad por valores adquiridos impropios que ciertamente obstruyen la conciencia.

Organizar el armario, hacer limpieza profunda, parte de un viaje hacia el interior, condición necesaria, y sacar de ese mueble, el ropero, esas pertenencias que son de alguien más, o de muchos otros, que son de colores que disgustan y talla distinta a la nuestra en estos momentos.

Organiza tu armario, quédate con lo tuyo, abre el espacio a lo nuevo, retoma la creatividad para combinar, tal vez las pocas que te queden, encontrarás que jamás has usado esas prendas al mismo tiempo, que siempre tienes la oportunidad, con ingenio de verte radiante y con futuro.

Te deseo un fantástico viaje, recuerda observar tu palabra que es mágica #piensaantesdehablar

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Twitter@TerryGuindi1.-