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Orizaba da lecciones

  • Ramón Ojeda Mestre

  • Ramón Ojeda Mestre

El país le debe mucho a Orizaba y su región. En los más variados aspectos industriales, históricos, laborales, culturales, ambientales y gastronómicos. No alcanzarían diez tomos para documentar esas herencias de la que tal vez se llamó Ahuaializapan. Ojalá todos pudiéramos leer las obras de Rafael Delgado para entender parte de la historia de esa ciudad emblemática de Veracruz. Por ejemplo: “La Calandria”, “Los parientes ricos” e “Historia vulgar”. Pero a mí lo que más me gusta es el poema de Jorge Ramón Juárez dedicado a Orizaba.

Rafael Delgado murió de tristeza al ver la invasión de Estados Unidos de América a Veracruz en 1914. La madrugada del 21 de abril de 1914, el presidente norteamericano Woodrow Wilson dio la orden de comenzar la acción en Veracruz. Su secretario de Marina, Mr. Josephus Daniels, telegrafió las órdenes al almirante Henry P. Fletcher: “Apodérese de la Aduana. No permita que los pertrechos de guerra sean entregados al Gobierno de Huerta o a cualquier otra facción.” Sus nueve barcos bombarderos ya llevaban semanas amenazantemente fondeados frente al Puerto de Veracruz.

El hecho concreto es que Orizaba ha logrado dos cosas que no he visto en otro municipio. Primero, logró hacer un drenaje marginal del Río Orizaba y rescató ese curso fluvial para deleite de habitantes y visitantes. Convirtió los remansos o los meandros en sitios para el esparcimiento y la meditación y luego lo embelleció. Los demás Ayuntamientos “chayoteros”, que así les dicen a los oriundos de Pluviosilla, continuaron la obra y la mejoraron. Y ahora nos enteramos que el Ayuntamiento realizó la gran hazaña de no permitir que el edificio emblemático de la Fundación Mier y Pesado que era un bello Castillo dedicado a atender ancianos, se convirtiera en una grosera tienda extranjera de Autoservicio.

Lucharon los ciudadanos, sí, pero encontraron en su alcalde un aliado leal e incorruptible y lograron que el Municipio comprara el edificio para salvarlo de las garras del hipermercantilismo que nos asfixia. Mil felicitaciones al presidente Municipal y a su Cabildo. Ojalá así fueran todos los ediles y vieran lo bien que está Orizaba en sus servicios, en su armonía, en sus finanzas y en su cultura activísima. Es una ciudad que se disfruta desde el primer instante que se le ve desde las cumbres de Acultzingo, de Maltrata o Zongolica. Además, ¡qué bien se come!

El emblemático castillo Mier y Pesado, que funcionó como asilo por muchos años y que estuvo a punto de ser convertido en una tienda comercial y sus extensos jardines arrasados por una plancha de concreto para convertirlos en estacionamiento, fue comprado por 90 millones de pesos por el Ayuntamiento, de Juan Manuel Diez Francos.

El sitio será sede del Centro de Convenciones que se denominará “Poliforum Orizaba”, y estará listo para abrirlo al público en mayo de 2017. Sin dañar el edificio ni jardines, el sitio será remozado para crear un paseo único en todo el Estado, con una fuente y otras novedades. Son 12 mil 460 metros de construcción, y 40 mil metros de terreno. Y se dio a conocer con motivo de los festejos del 250 Aniversario de la declaratoria del rey Carlos III de España para la creación del Ayuntamiento de Orizaba.

La inversión para la compra del castillo fue del Gobierno del Estado que aportó 40 millones de pesos y el ayuntamiento puso 50 millones. El edificio de la Fundación Mier y Pesado, “pasó a ser patrimonio de todos los orizabeños”. Qué lección. Además del Teatro Llave, sus museos o su palacio de puro metal entre otras maravillas.
rojedamestre@yahoo.com