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Pablo Marentes

  • Pablo Marentes

Estado

Antes que Maquiavelo emplease Estado en un escrito, -en El Príncipe- la palabra ya había sido puesta en circulación por “el vulgo”: por los que no tienen títulos ni rangos de aristocracia ni de erudición. Maquiavelo emplea el concepto para diferenciar lo privado de lo público: al Estado y la sociedad. A partir de entonces comienza a afirmarse que la vida en sociedad se desarrolla en dos planos: el plano de lo político que concierne a lo público lo cual se da separado y autónomo de lo privado. Lo privado es lo particular: lo opuesto, lo diferenciado de lo público.

La sociedad anterior no conoció ni reconoció la separación de los factores público y social, por lo tanto no distinguía entre lo político, lo jurídico, lo ético, lo religioso y lo económico. Lo ético, como proceder individual pertinente, valioso, justo, comenzó a definirse como lo pertinente en las relaciones sociales, es decir entre los hombres y las mujeres, los niños, jóvenes y adultos, que constituyen la sociedad.

Lo social era, entonces, el plano de las relaciones humanas fundacionales que comprendía la vida económica y de intercambio cotidiano de bienes y servicios. A partir de que fue asimilada la idea de Estado, la sociedad se consolidó y diferenció en función de dos prototipos de relaciones: políticas y las de intercambio de dinero y mercancías. Las primeras dan lugar al hombre económico contemporáneo, quien produce para el mercado y da origen a la sociedad que se mueve acuciada por el movimiento de capitales, en la cual la riqueza proviene del incesante intercambio de mercancías y la oferta de servicios personales. El intercambio económico es regulado por organismos administrativos.

Queda claro que en la sociedad griega y luego en Roma, la vinculación de los hombres en sociedad ocurre en la comunidad fundamental. En las sociedades contemporáneas la vinculación social ya no se da de modo inercial sino a través de relaciones concertadas, las cuales dan origen al intercambio económico y a las relaciones políticas. Éstas son aquellas que surgen para promover la constante redistribución de valores dentro de la sociedad entera, entendidos como valores los objetos de cualquier necesidad, actitud o deseo. Si falla la vinculación social y la intermediación no se efectúa con eficacia y oportunidad, la política y la normalidad social se deteriora. Se producen choques entre activistas y corporaciones de policía, del Ejército e instituciones de buen Gobierno. La intermediación política es precaria.

Si en la compleja trama de relaciones que propician que la sociedad se mantenga en equilibrio, se filtran procesos de corrupción, tanto en las esferas políticas como en las económicas, los estados que las administran y ordenan están en peligro de desaparecer. El ejemplo más reciente es el del Estado denominado Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas. Los problemas de orden político, territorial, de fronteras internas y de integración social, continúan y dan lugar a enfrentamientos armados.

La organización administrativa, política y social que sirve y da origen al Estado mexicano contemporáneo, está penetrada por la corrupción. La corrupción que penetra por la frontera norte y desde lejanías mundiales, inhibe el desarrollo eficaz de la organización política, administrativa, gubernamental y estatal. Urge un llamado a combatirla desde sus raíces para derrotar sus evidentes y variadísimas modalidades.